1. Natalia, la hermana divorciada


    Fecha: 22/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Dain345, Fuente: CuentoRelatos

    ... derecha y llevarla directa a la verga. Es difícil escribir esto, pero en el preciso momento que me la tocó, sentí como un calor inundaba mi cuerpo, más aun, porque si la sostenía y trataba de no bajarme el prepucio, pero si descubría el glande.
    
    -Se siente suave dijo -Mientras yo cerraba los ojos, porque sentía rico, más aún por ser mi hermana quien lo hacía.
    
    -Tú tienes manos suaves -sonreí, la tomé de su mejilla y la besé.
    
    -Esto está mal, somos hermanos -dijo, sin dejar de agarrar mi pene.
    
    Mientras yo hacía caso omiso, solo disfrutaba lo que hacía y llevaba mi mano a su vagina, qué ya se sentía caliente y estaba húmeda. Se imaginarán el calor que sentía, por qué no era cualquier mujer a la que le hacía eso, era mi hermana, más por qué siempre le había tenido ganas.
    
    -Somos hermanos, pero ve nada más como te he puesto-. Le dije, mientras ella seguía sosteniendo la verga, manteniendo un movimiento de arriba abajo constante.- Es que se me antojo desde que me la tallaste en el baño en
    
    N
    
    avidad, ¿Lo recuerdas?
    
    Al decir eso, solo pude maldecir que, en aquella ocasión, pude habérmela follado, de no ser por los ruidos y que llegó mi prima, porque ese culo se le veía delicioso esa vez, además de que por el vestido hubiera sido muy fácil, solo levantárselo y follarla ahí, pero ahí estábamos, masturbándonos mutuamente, y eso se sentía genial.
    
    -Claro que sí, como olvidarlo, tenía unas ganas tremendas de cogerte esa noche, lástima que no pude, pero espero que ...
    ... pueda hacerlo esa noche -le dije, mientras me acomodaba en la cama, para ponerla encima de mí, aunque ella dejó de agarrarme el miembro.
    
    -¡Estás loco!, claro que no, somos hermanos -Decía mientras se cubría con la manta.
    
    -¿Por qué no?, si ve como me la pusiste -Le dije mientras me paraba y me ponía de rodillas en la cama, señalándole mi verga, y ella se acostaba con la manta cubriéndole las piernas.
    
    Así estuvimos un rato, yo le decía sobre lo bien que tenía el cuerpo y las ganas tremendas que tenía de cogerla, también sobre las ganas que posiblemente otros hombres le tenían. Poco a poco fue cediendo hasta que logré levantar la sabana, yo me masturbaba para que no se me bajara la erección. Ella cruzó sus manos en la zona de su vagina, cuando yo trataba de hacerle a un lado el short.
    
    -Ándale -suplicaba tratando de mover su prenda a un lado.
    
    -Ya te dije que no -Decía, mientras se mordía los labios, se resistía lo más que podía, pues con mi dedo, le rozaba el clítoris y sus labios, que ya estaban cubiertos de sus fluidos.
    
    Con mis dos manos, le hice cosquillas en su vientre y ella levantó las manos, colocándolas ahí mismo, fue el preciso momento en donde aproveché para hacerle a un lado la ropa y con el glande le acaricie su clítoris, haciendo movimientos circulares y dándoles pequeños golpecitos, que posteriormente me ayudó a meterle la “puntita”. Ella dio un pequeño gemido, saliendo de su boca un pequeño no, aunque ya no ponía resistencia alguna para que pudiera ...