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Natalia, la hermana divorciada
Fecha: 22/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Dain345, Fuente: CuentoRelatos
... penetrarla, y se agarraba el short junto con su calzón, librando camino para que pudiera entrar mi verga sin dificultad. Metérsela toda, fue lo más delicioso que había sentido, ninguna mujer me había provocado eso. Y así me quedé un buen rato, me movía despacio y ella “tratando” de empujarme, puso sus manos en mi cadera, pero solo las tenías ahí, pues yo la embestía con facilidad. Ya se imaginarán lo caliente que me sentía y el ruido que se producía, cuando nuestros cuerpos chocaban, sumado a eso, los gemidos que ella trataba de ahogar mordiéndose los labios. -¿Te gusta verdad? -Le decía con mi respiración agitada, mientras aceleraba el ritmo de mis embates, ella dio un grito, que la hizo llevar su mano a la boca, para que bloqueará los gemidos que salían de su boca. -No, sí, bueno no sé, pero ya no pares -exclamaba, poniendo su brazo en la frente y moviendo la cabeza de un lado a otro, y sin dejar de moverme, puse mis manos en sus senos, para sacárselos de la blusa. Esos suculentos melones, con ese tono moreno que la caracterizaban, hacían inevitable que no me inclinará para succionárselos. Se los mamé, y ella levantó la cara para que la besará, mientras me abrazaba con fuerza, y yo la tomaba de la cintura sin dejar de embestirla. -Ya no pares, cógeme, coge a tu hermana. Esas palabras me excitaron más de lo que me sentía, y eran una clara señal de que ella ya estaba entregada, al igual que yo. -Te gusta lo que te hago, ¿verdad?, siempre pensé ...
... que eras una perra bien caliente, pero no creí que tanto. -Si soy tu perra, tu zorra, lo que quieras que sea, pero sígueme cogiendo. Me respondió, ya sin taparse la cara, sin empujarme, pero aun tratando de ahogar sus gemidos, para que los vecinos no pudieran escucharla gemir. La tomé de la cintura, y me acosté en la cama, dejando a ella libre. En este punto, jamás pensé tener a mi hermana así, tan libre, sin agarrarle las manos o la cintura para cogerla. Se quitó su blusa, lo cual dejó sus senos libres, que rebotaban de arriba abajo, mientras ella me cabalgaba, moviendo ese rico culo que siempre había tenido ganas de follar. Se movía muy rico, se notaba que no había cogido en meses, quizás años, pero eso ya no me importaba, yo estaba haciendo lo que siempre había querido, cogerme a mi hermana. Aunque ya no la veía así, solo la veía como una mujer cualquiera, de esas que se esconden de sus maridos o novios cuando se van con sus amantes, y de las cuales yo me follaba cada que podía. Pero ella no era una mujer cualquiera, era mi hermana que ya sin tener pudor, seguía cabalgándome, haciendo la cabeza para atrás cada que sentía que se venía. Estaba bien empapada, eso era un océano, cual olas golpeando la arena caliente en la playa, es como lo puedo describir. Yo solo trataba de no venirme, fue tanta la calentura que teníamos ambos, que ni siquiera nos importó ponernos condón, aunque ya no era necesario, pues mi hermana ya se había hecho la cirugía, para no quedar ...