-
Incestuosos, lujuriosos y tramposos
Fecha: 22/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Ofelia y Sergio eran dos hermanos que vivían con sus padres separados, ella con su padre Raimundo y él con su madre Lucrecia. Él no era guapo ni feo, ni alto, ni bajo, ni gordo ni flaco, era un tipo del montón. Ella era de estatura mediana, muy flaca y tan guapa que parecía un ángel, era una de esas chicas blancas de cara que las ves y piensas que todavía son vírgenes, los dos eran rubios y tenían los ojos azules. Sergio y Ofelia habían heredado un piso de sus abuelos y en una cama de este piso estaban esa tarde de domingo sin que lo supieran el padre ni la madre. Ya habían echado un par de polvos. Estaban desnudos sobre la cama hablando y fumando el cigarrillo de después. Ofelia le decía: -... Prométeme que siempre seré la única mujer en tu vida. Sergio le dio un beso en el pezón de una de aquellas pequeñas tetas con areolas rosadas, y le dijo: -Lo prometo. Promete tú que siempre seré el único hombre de tu vida. -Te lo prometo, cariño. Se dieron un beso, después Sergio volvió a besar el pezón que acababa de besar, lo lamió y mamó mientras le magreaba la otra teta, luego jugo con la otra teta y magreó esa. Quiso bajar hasta el coño lamiendo y besando, pero Ofelia, le cogió la nuca, levanto el brazo derecho y le llevó la boca a la peluda y sudada axila, Sergio la lamió y después le lamió la otra, para luego bajar lamiendo y besando su vientre y su ombligo hasta llegar al coño, metió su cabeza entre las piernas de su hermana y comenzó a lamer su coño ...
... peludo y corrido. Lo lamía de abajo a arriba, lo cerraba con dos dedos, lamía su clítoris, después lo abría, le lamía un labio, el otro, metía y sacaba la lengua de la vagina, lo volvía a cerrar con los dos dedos, lamía de nuevo el clítoris... A Sergio le encantaba comer el coño de su hermana cuando estaba así, jugoso, oliendo fuerte, oliendo a lo que era, a coño. Ofelia se volvía loca cundo su hermano la saboreaba, ya que el cabronazo sabía lo que hacía, sabía llevarla al clímax, y al clímax la llevó, cuando sintió la respiración acelerada de su hermana y sus gemidos de loca, ya que apretó la lengua contra el clítoris, la movió alrededor a toda pastilla, y Ofelia exclamó: -¡Me corro! Se corrió retorciéndose y temblando. Mientras se recuperaba, Sergio, orgulloso de su trabajo y con la polla tiesa, le dio la vuelta, le abrió las nalgas. Vio su ojete estriado, fruto de las veces que se la metieran en el culo. Ofelia, aun respirando con dificultad, se puso a cuatro patas. Sergio hizo círculos con la punta de la lengua en la entrada del ojete, después se lo lamió y acto seguido le agarró sus pequeñas y duras tetas y le folló el culo con la lengua. Poco después le frotaba la cabeza de la polla en el ojete y luego se la metía con suavidad, y con suavidad sus huevos chocaron contra el coño cuando la polla llegó al fondo del culo. Después fue acelerando paulatinamente hasta que sus huevos colgantes golpeaban su coño y su clítoris cada vez que la clavaba hasta el fondo, ...