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Incestuosos, lujuriosos y tramposos
Fecha: 22/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... coño cayó al suelo y la otra cayó por el interior de sus muslos, la lamió y después lamió de abajo a arriba su coño pringado de jugos y leche, luego le metió la lengua en la vagina y al sacarla subió hasta el clítoris y lo chupó y lo lamió hasta que Lucrecia echó una copiosa corrida, corrida que Sergio se tragó. Al acabar de correrse Lucrecia, le dijo Sergio: -¿Acabamos la faena en mi cama? -Aquí, la acabamos aquí. Se echó encima de él y se sentó de modo que su polla quedase entre sus labios vaginales. Moviendo su culo apretó su coño desde la base de la polla a la cabeza muy, muy lentamente. Sergio veía los pezones soltar gotas de leche que caían sobre su pecho y su vientre y se moría por lamerlos, pero Lucrecia no lo dejaba. Tiempo después, cuando levantó el culo la polla se puso mirado al techo, Lucrecia la metió hasta el fondo de su coño empapado, después en posición vertical y magreándose las tetas y bañando de leche el pecho de su hijo, comenzó a follarlo, despacio, aprisa, despacio, paraba, lo besaba, volvía a follarlo a su aire... Cuando estaba a punto de llegar, se echó sobre él, lo besó y le dijo: -Fóllame cómo si no hubiera un mañana. El vicioso quería leche dulce. -Antes dame un poquito las tetas a mamar. Lucrecia se puso juguetona. -Pídemelo por favor. -Por favor, mamá. -¿Que quiere mi niño? -Leche, mamá, leche. Lucrecia cogió una teta, le puso el pezón y las mamilas en la boca, la apretó y le dijo: -Toma, vida ...
... mía. Sergio mamó con gula hasta que Lucrecia le quitó la teta de la boca y le dijo: -¿Quieres más leche, goloso? -Sí, mamá. Le dio la otra teta a mamar. Sergio mamando le dio al culo y folló a su madre a toda pastilla. Tan aprisa hizo el mete y saca que se corrió dentro de su coño. Sintiendo cómo le llenaba el coño de leche, Lucrecia, le acarició el cabello, y le dijo: -No pasa nada, córrete, hijo, no pasa nada, llena de leche a mamá. Al acabar de correrse, le puso el coño en la boca, y le dijo: -Toma más leche, corazón. Esta leche ya no era dulce. Sergio sacó la lengua y Lucrecia, que se moría por correrse, frotó el coño contra ella. Antes de que acabara de salir la totalidad de la leche de la corrida de Sergio de su coño, lo deleitó con una copiosa corrida que se mezcló con la leche de la otra. El goloso la tragó mientras Lucrecia, estremeciéndose con el placer que sentía, tiraba de los pelos de su hijo para apretar su boca contra el coño. Después del polvo tocaba ducharse, cenar y descansar. Esa noche Ofelia estaba en su cama tapada solo con una sábana roja de seda leyendo un relato erótico en un pequeño ordenador portátil con la lámpara de la mesita encendida, su padre, Raimundo, un cuarentón, se metió en la cama, la destapó, vio que estaba en pelota picada, metió la cabeza entre sus piernas y fue a por su coño mojado. Ofelia leyó en alto para que su padre hiciera lo que le decía: -El padre mientras su hija leía le cogió la mano izquierda, le chupó ...