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La monja
Fecha: 25/04/2022, Categorías: Incesto Autor: palomocaliente, Fuente: CuentoRelatos
... padrastro de Ángela era guardia civil. -¿Se lo vas a decir a Juan? -No puedo hacer daño a mis semejantes. ¿Por qué lo has hecho? -Porque te quiero. Eras mi novia y me dejaste para ser monja. Lo hice para que cambies de opinión. -¿Acaso crees que quería ser monja? ¿Piensas que te iba a dejar hacer lo que me hiciste si no te quisiera? ¿Por qué te crees que dejé la ventana abierta? José, besó a Ángela, le acarició el cabello, y le dijo: -¿Entonces? -Somos primos. Mi padrastro es muy religioso. Lo nuestro es un incesto... Por eso estoy en el convento, cariño. Estaba recordando en su celda y se había mojado. Se tocó las tetas... Después se quitó el camisón, cogió una teta y se llevó su gordo pezón a los labios, lo lamió al tiempo que se magreaba las tetas. Se comió la otra teta y bajó una mano a su coño mojado. Un dedo entró en su coño y un gemido salió de su garganta, a ese dedo, al ratito, lo acompañó otro y después un tercero que entraron y salieron de su coño... Volvió con el pensamiento a la habitación de la casa paterna... Estaba cabalgando a José. Le daba las tetas a chupar. (Se las chupó ella en la celda) Sus dedos eran la polla y la follaban, y la follaban... Unos diez minutos después, su mano izquierda cogió una sábana. Al venirle el gusto, la apretó, la llevó a la boca y la mordió para ahogar sus gemidos. El orgasmo fue brutal. Se acudió cómo un junco azotado por un temporal. Al acabar, quitó los dedos del coño y los abrió. Entre ellos había ...
... diminutas lianas de jugo blanquecino. Miró los dedos. Los llevó a la boca, y cerrando los ojos disfrutó del dulce sabor de su corrida. Una semana más tarde, Juan, el guardia civil, paseaba por la cocina leyendo la carta de los papas. La monja estaba sentada en una silla de la cocina, visiblemente nerviosa, ya que su padrastro, en uniforme y con la pistola al cinto, metía respeto. Rosa, esposa de Juan, y madre de Ángela, que ya había leído la carta, no las tenía todas con ella. Juan, al acabar de leer la carta, le dijo a la monja: -¡Lo mato! -¿Por qué? Lo que dice ahí es cierto. -Lo mato por haber abusado de ti. Ángela, cayó en la trampa que le había tendido su padre. -No abusó, el sexo fue consentido. Los ojos de Juan se inyectaron en sangre. Enfrente de la monja, levantó la mano, y le preguntó: -¡¡Así que follasteis!! ¡¿Cuándo, puta, cuándo?! Rosa, intervino en la "conversación." -No le llames eso a mi hija. Mejor hubiera sido que no interviniera. Le cayó una trompada con la mano abierta que hizo que diera con sus huesos en el piso de la cocina. Rosa, miró con rabia desde el piso de a su marido, y le dijo: -Hijo de puta. -Las únicas putas que conozco sois tú y tu hija. Te lo demostraré a la vuelta. Juan, salió de casa en busca de José. No iba con idea de llevarlo al cuartelillo y darle una chaquetilla de ostias que le quitara las ganas de querer estar con su hijastra, no, iba con idea de llevarlo a algún lugar apartado y meterle ...