1. Sexo con la señora de 68 años


    Fecha: 25/04/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos

    La señora Luisa era una señora que, pese a sus 68 años, aún conservaba la figura que alguna vez seguramente fue la envidia de muchas mujeres y el delirio de bastantes hombres de antaño.
    
    Ella era bajita, de pelo gris, y muy guapa a pesar de sus muchas arrugas y sobre todo con un cuerpo admirable, como ya dije, aún con los años que tenía encima.
    
    Era dueña de un trasero bastante aceptable con unas nalgas gordas y unas tetazas de infarto, algo caídas por los años; pero de un tamaño increíblemente grandes.
    
    Como todos los días, ella salía bien temprano a pasear a sus perritos por toda la cuadra y por las noches los sacaba a que hagan sus necesidades, el resto de horas del día no se le veía, por lo que para muchos vecinos (incluido yo) pasaba desapercibida.
    
    Un día llegó a casa después del almuerzo y se puso a conversar con mi mamá en la cocina mientras lavaba el servicio del almuerzo, yo entré por un vaso de agua, las saludé y salí apurado, pues iban a transmitir el partido de fútbol de mi selección, no sin antes percatarme que hablaban de mí.
    
    Terminado el partido, fui a ver a mi mamá para preguntarle que había conversado de mí con doña Luisa y me dijo que le comentó que se sentía ya muy vieja como para hacer ciertas cosas de su casa, como por ejemplo regar el jardín, reparar la reja, sacar a los perros y que mi querida madre había aceptado gustosa que fuera yo el que me encargara de esos menesteres... por supuesto yo pegué el grito en el cielo y me enojé mucho con ...
    ... ella.
    
    L: ¡Pero madre, debiste preguntarme primero!
    
    -Vamos, ¡no creo que sea tan malo ayudar a esa mujer!
    
    Después de mucho conversarlo y convencerme, acepté de mala gana, además la viejita me iba a pagar muy bien y pues no perdía nada ya que en ese tiempo yo estaba de vacaciones de la universidad, para ese entonces yo contaba con solo 18 añitos.
    
    Fui a casa de la señora Luisa el día convenido, toqué la puerta y salió ella y me dijo que pasara al patio trasero, que allá había una cerca que le faltaba unos cuantos clavitos (26 para ser más exacto) y que pintara la pared frente al cerco... le dije que gustoso lo haría; pero antes debería cambiarme el polo porque seguramente iba a sudar y a mancharme con la pintura, así que me dirigí al cuarto de empleados a cambiarme.
    
    La señora me siguió para indicarme el camino (cosa que yo ya sabía) y noté como se ruborizó al ver mi torso desnudo. Sin hacerle mucho caso, seguí cambiándome y cogí el martillo y los clavos.
    
    Pasé media mañana clavando la cerca y ya entrado el medio día, le dije a doña Luisa que iba a ir a almorzar a casa y que vendría luego a terminar el trabajo.
    
    Ella aceptó y me dirigí al baño a asearme, notando como ella me siguió disimuladamente, repetí la acción de desnudarme y noté por el espejo del baño cómo Luisa se relamía de una manera que me excitó muchísimo.
    
    Fui a almorzar a casa y luego de descansar un poco, regresé a mi trabajo.
    
    Ya casi para terminar, doña Luisa me dijo que, si deseaba, me ...
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