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Sexo con la señora de 68 años
Fecha: 25/04/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... sirviera un poco de limonada que había dejado en la mesa de la cocina, mientras ella se daba un duchazo, ya que la tarde estaba muy calurosa, me dirigí a la cocina por un buen vaso de limonada, pero decidí antes subir por una brocha más pequeña para pintar el zócalo. Al pasar por el baño, ¡noté que estaba semi abierto y quedé pasmado al ver a la señora Luisa desnuda tocándose y repitiendo mi nombre! "así Luisito, hazme tuya… hazme sentir tu gran verga por mi conchita vieja… cómete a esta vieja calentona… soy toda tuya… ahhh… mmhhhh… si, si, si!… eso es!”. ¡No podía creerlo! Quedé excitadísimo al ver semejante espectáculo y con una fuerte erección que hacía que me doliera el pene! lentamente lo fui sacando y empecé a hacerme una paja espectacular, apoyándome un poco en la pared para ver más de cerca. Estaba masturbándome fuerte y de lo lindo; pero con tan mala suerte que, en un movimiento brusco, resbalé y caí dentro del baño con la pinga en la mano apuntando a la señora Luisa. Ella al verme, pegó un grito y se puso muy nerviosa, no sabiendo si taparse las enormes tetas o su concha repleta de pelos. Yo no sabiendo que hacer ni que decir, sólo atiné a decirle apelando a mi chispa e improvisación juvenil. L: ¡Esto es un asalto, jajá! LSA: ¿Estabas escuchando todo lo que dije? ¿Me estabas espiando? por favor perdóname… espera que me cambio y lo conversaremos ¡qué vergüenza! Yo todo excitado le dije que no se preocupara y que se calme, que la entendía, ...
... que comprendía que se sintiera así ya que había enviudado hace ya más de 13 años y que era lógico que necesitara estar con hombre. Le propuse que, si ella así lo deseaba, yo podría satisfacer sus necesidades de hembra y yo a la vez, sacarme esa excitación que ella me había formado. Increíblemente, ella aceptó e inmediatamente me llevó a su cuarto, ahí, le saqué de un tirón la toalla y admiré más de cerca aquel cuerpo lleno de arrugas y de carnes gordas y flácidas por el pasar de los años, la acosté en la cama y sin más preámbulos, me desnudé, dejando a la vista mi enorme pinga. Me acerqué a ella y lentamente fui poniendo mi verga cerca de su boca, invitándola en silencio a que me haga una deliciosa mamada. Ella sin hablar y sin dejar de mirarme a los ojos, engulló mi verga, dándole una mamada digna de una campeona en mamadas, pese (según me comentó luego) que era la primera vez que se comía una verga, ya que su marido siempre fue medio cucufato para esas cosas. L: ¡Ah, señora, uhm!! LSA: Que dura, uhm, ¡con que así es tener una verga en la boca! Mientras ella me hacía la mamada, yo jugaba a meterle mi dedo dentro de esa concha acogedora, llena de vellos plateados y pellizcarle con la otra mano sus pezones marrones. Doña Luis estaba toda extasiada, estaba claro que tal vez nunca la habían hecho sentir eso, o por la edad lo sentía al doble, ya que 68 años y aun mantenerse así, era de record güines, en eso, ella me dijo; LSA: ¡Cómeme la concha papi, ...