1. Momentos inolvidables (Cp. 24): Definitivamente ¡me voy! (1)


    Fecha: 29/04/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... alguien vigilaba para socorrer en caso de necesidad. Fue en este momento cuando mi polla comenzó a erectarse. Edgardo tomó de la mesa una especie de plumero más pequeño que los de quitar polvo y comenzó a hacerme cosquillas en mi escroto y en mi perineo. Se sentía bien, era suave y yo me revolcaba conmigo mismo por los placeres que me provocaba. Se me puso tiesa y a Edgardo también se le puso muy dura. Se fue detrás de mí y no sé cómo manipulaba lo que me había puesto en culo, sentí un frescor de líquido en mi culo, pero a la vez noté mayor presión en mi ano y algo más profundo. Ya no era como un dedo, notaba mi ano abierto a la fuerza.
    
    Se sentó en una silla a contemplarme. Intenté hablar y me mandó callarme. Me callé. Se levantó, agarró unas cosas con cadenitas y se subió a la banqueta. Me puso una pinza en el pezón derecho. Miró mi cara dolorida, se sonrió y al otro extremo de la cadenita había otra pinza y la pinzó en el pezón izquierdo. Sentí dolor y exclamé:
    
    — ¡Aaaahg! ¡Joder esta ha dolido!.
    
    Me miró severo y me impuso de nuevo el silencio. Entendí que había que aguantar el dolor en silencio. Mi polla con estos dolores, aunque estaba sumada por el presemen, se bajó. Volvió a hacer cosquillas. Volvió a hacer funcionar lo que tenía en mi culo y me produjo gran dolor que aguanté. Pero al empujar hacia dentro, el dolor era más agudo y grité:
    
    — ¡Aaaahg! ¡Owhg! ¡Aaaahg!
    
    No me pidió silencio y entendí que podía quejarme sin hablar ni decir por qué. Solo ...
    ... podría, pues, dar quejidos, gemir y poco más, pero sentí alivio.
    
    Cogió de la mesa una especie de pala y supe qué iba a hacer, me iba a dar una paliza en las nalgas, pero me equivoqué. La paliza me la dio en mi abdomen. Dolía, dolía y pensando en el dolor, mi polla se bajó del todo pero la notaba húmeda.
    
    Se sonreía de satisfacción. Cogió una pinza grande y levantando mi polla, la clavó en mi escroto, separando los dos testículos. Lo miró y remiró y al parecer le gustaba lo que veía. Ahora me dolían las muñecas, me dolía el culo, me picaba el abdomen, me dolía la pinza de mi escroto y no veía final con lo pasmoso que Edgardo era haciendo todo. Se notaba que disfrutaba este hombre mirando mi sufrimiento. Pero lo que más me dolía era mi alma, por las cosas que ocurrían en mi vida. Podía soportar este dolor porque había soportado el otro para mí más grande. De nuevo forcejeó en mi trasero y me sentí aquello dentro mí totalmente al fondo, y un dolor que comenzó a convertirse en un placer.
    
    Me sorprendí cuando se abrió la puerta y vi la silueta de dos personas casi de la misma estatura. No los podía reconocer porque tenía los ojos llenos de sudor y me picaban. Pero caminaron hacia en interior y por el andar uno de ellos era Facundino, así que el otro era su compañero.
    
    Se pusieron los tres delante de mí y comenzaron a tocarse el culo unos a otros, cada uno se comía el culo del otro o metía dedos. Aquello era una orgía de tres mientras yo pendía de aquel marco de sufrimiento. ...
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