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Momentos inolvidables (Cp. 24): Definitivamente ¡me voy! (1)
Fecha: 29/04/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... —pregunté. — Me gustará tu boca, —respondió. Yo estaba muy dado y con ganas. Mi hermano me había transmitido su energía y este tío cómo besaba, era un auténtico placer muy húmedo. Nos morreamos largo y gustosamente. ¡Qué buen sabor de saliva, lengua y paladar! Pero de pronto me dice: — ¿Te gustan mucho estas mariconadas? ¿No prefieres que gustemos otras cosas? —y me tocaba la polla mientras lo decía. — Eso es lo que deseo, quiero vaciarte esto, —le dije mientras manipulaba sus huevos duros y grandes. — Vámonos, dejemos a estos maricones que hagan amores tibios, tú y yo estamos más calientes, —me dijo esto y nos levantamos para salir de allí. Facundino y su compañero ni se enteraron, estaban a lo suyo, muy pegados y haciendo un 69 con toda solemnidad. Nos fuimos a un salón donde había una cama pequeña, un patíbulo y diversos instrumentos. — Quiero atarte ahí y disfrutar contigo, ¿lo has hecho alguna vez?, —preguntó. — No, no tengo ni idea, pero… ¿es peligroso?, —dije. — Algunos lo hacen con peligro, yo lo hago para disfrutar los dos, —me contestó. Me dejé atar por las muñecas y los tobillos con una correa que tenía una cadena y un gancho. Al frente y en medio de la habitación había un marco en madera noble algo mas alto y ancho que una persona estirada y en cruz. Estaba unido a dos soportes. Hizo descender el marco como si fuera una cama y me metí dentro sentado en el piso. Había cuatro anillas una en cada extremo del gran marco. Me ató las ...
... manos y los pies con los garfios en lascas cuatro anillas. Elevó el marco y, al levantar mi culo del piso y quedarme en el aire, sentí dolor en las muñecas. Mi cuerpo quedaba tirante pero su peso afectaba a mis extremidades. Luego poco a poco fue poniendo el marco en vertical. Entonces me dolían solo las muñecas que sujetaban todo mi cuerpo. Los pies podían apoyarse en una pequeña plataforma. Mi cuerpo quedaba ajustado y me quedé como un aspa. Como me molestaba un poco la tensión en las muñecas por el peso que sostenían, aunque por suerte yo estaba muy flaco, no se me produjo ninguna erección y tenía mi polla totalmente caída. Demasiado nervioso y preocupado estaba yo por lo que podría ocurrir. Como Edgardo era fortachón pero no excesivamente alto puso una banqueta delante de mí, se subió en ella y comenzó a mamarme la polla. Quería levantarme la polla y yo mentalmente me resistía para obtener mayor placer. Entonces noté en mi culo un objeto frío y húmedo, lo fue moviendo por mi agujero y ya me di cuenta cuenta que estaba colocando algo para dilatarme el ano. Entró bien, no parecía ser más grueso que un dedo, pero yo no sabía que se trataba de un especulo anal. Miré cómo iba a una mesa y se puso un delantal que no alcanzaba a cubrir toda su polla, porque era tan pequeño como la bolsa de un tanga. Sabía que la sicología de esta gente es muy rara y que en cualquier momento podría propasarse y dañarme, pero como había visto como cuatro cámaras de vigilancia, pensé sin duda que ...