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Historia con una milf
Fecha: 29/04/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Solo instintos, Fuente: CuentoRelatos
... ese instante me abalancé sobre ella y casi voto todas las weas que habían en nuestra mesa, comenzamos a besarnos como si quisiéramos comernos la boca del otro, su lengua jugaba con la mía, me mordía, me miraba de forma caliente y su respiración agitada me excitaba a mil. No me aguanté y en el mismo local me puse a agarrarle sus pechugas exquisitas por encima de la blusa, eran firmes y en forma de gotita, perfectos, tal y como me gustan. La excitación del momento hacia que todo fuese intenso, nos importaba nada que el resto de las personas del local nos miraran, en ese momento yo sabía que todos querían estar en mi lugar. El problema era que en estos locales están todos los wns apretados, todas las mesas juntas y el estar sentados hacia incómodo tocarla como quería. Ella por mientras me tocaba por debajo de la mesa, pasaba su mano por encima de mi pantalón y podía notar claramente la erección que tenía en ese momento, que de habernos quedado un rato más ahí habría terminado con una lesión en el amigo por la calentura que tenía y lo duro que estaba, necesitaba sacarlo del pantalón de forma urgente. Por eso con la calentura al máximo decidimos irnos de ahí, tomamos un taxi y nos dirigimos a mi estacionamiento (en aquella época arrendaba un estacionamiento en el centro). Mi idea hubiese sido ir directo a un motel, pero como ella es mamá, debía estar a cierta hora en la casa ya que la nana no podía cuidar a su hija hasta tan tarde. Durante todo el trayecto al ...
... estacionamiento nos fuimos besando y manoseado, yo no podía sacarle las manos de encima a esta mujer, que con sus 40 y tantos años tenía un cuerpo increíble (por lejos el mejor trasero que he mordido en mi vida. De hecho, una mañana en confianza, luego de haber pasado una larga noche juntos (otra ocasión, no está noche, ya les contaré si es que les gusta esta historia), le comenté acerca de sus nalgas de acero, piropo que le encantó y que me valió varios cariñitos de su parte. Volviendo al relato, a ratos me fijaba que el taxista que iba métale mirando por el retrovisor las pechugas de mi milf, lo que me daba risa porque el wn no se concentraba en manejar… En fin, llegando al edificio, bajamos en busca de mi auto. Lo que me encantaba de esta mujer es que era osada, loca, se atrevía a hacer de todo y en cualquier lado. Íbamos recién en el menos 1 de la escalera cuando la arrinconé contra la muralla y comencé a besarla, desbroché bruscamente su blusa lo que provocó que saltaran algunos botones, pero nada importaba en ese momento, por fin pude chupar esos pechos, eran grandes y firmes, con un pezón redondito y rosado, hasta dulces los encontré de buenos. En fin, eran perfectos como ya había dicho. Mordía suavemente sus pezones, los ponía entre mis dientes y apretaba como si fueran un gajo de uva, ella disfrutaba de mi lengua y me pedía que siguiera en lo mío y yo aprovechaba de seguir jugando con ellos mientras con mi mano sobaba su vagina por dentro de su pantalón. Sentía su ...