1. El abuelo (Parte 4)


    Fecha: 02/05/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    Todo el mundo se extraña de la actitud liberal de mi familia. Unos piensan que no tenemos principios, otros que somos muy ligeros y cada cual tiene su propio pensamiento. Nosotros no decimos nada porque para nosotros todo es libertad. Lo que cada quien haga consigo lo que desee, mientras no dañe a los demás, es libre de hacerlo. Lo nuestro nunca ha sido el gregario, ni el qué dirán.
    
    El verano acabó. Tuve que ingresar en la Universidad, para lo cual me trasladé a vivir a Madrid. Vivía con mis abuelos porque su vivienda estaba cerca de la Universidad. Ellos me preguntaban si estaba contento; era mi abuela la encargada de preguntarme, aunque siempre mi abuelo la instigaba. Mi respuesta siempre era la misma:
    
    — Abuela, no te preocupes, no me pasa nada y estoy bien.
    
    Ellos debieron de haber hablado con mis padres por mi modo de manifestarme, muy serio y entristecido. La idea que ellos tenían de mí de cuando vivían mis padres en Madrid es de ser un muchacho juguetón, divertido, sin problemas, buen estudiante, rodeado de cariño, alegre y con la sonrisa siempre en la cara. por el contrario, ahora, aunque era obediente, estudioso y cariñoso con limitaciones, no asomaba la sonrisa por mi cara, estaba siempre serio, hablaba poco y no hacía nada por tener amigos.
    
    Mis padres fueron a hablar con Anselmo. Fue gracioso cuando me lo contó Anselmo. Esa noche mismo, como tenía costumbre cada día, me llamó y me contó la idea que tenían mis abuelos y la preocupación de mi padre:
    
    — ...
    ... Parezco el abuelo consejero de todos. Pero si de verdad me quieres, ponte alegre, feliz y llena de alegría a tus abuelos.
    
    — Pero…, ¿cómo voy a poder hacer eso si me faltas tú que eres lo mejor de mi vida?
    
    — Yo no te falto, estoy aquí y cada día hablamos…
    
    — Sí, pero no follamos…
    
    — Pero te muestro mi cuerpo por FaceTime como ahora, te masturbas, nos reímos y eso a diario, no te me portes mal con tus abuelos, por favor.
    
    — Si yo me porto bien…
    
    — Sí, pero están preocupados…
    
    — Hace un mes que no te tengo a mi lado, no te acaricio, no siento tu aliento, me falta parte de mi vida.
    
    — Este fin de semana voy, habla con tus abuelos que tus padres me han dicho que no saben nada; diles todo, explícales y les hablas claro para que no se preocupen y viernes vas a esperarme al AVE y estamos juntos hasta el domingo por la tarde.
    
    — Ya, ya estoy contento.
    
    Al despertar, ya en el desayuno, les dije sonriendo a mis abuelos que cuando regresara de clases tenía que hablar con ellos de algo muy importante. Besé a mis abuelos y me fui silbando a la calle.
    
    Encontré las clases muy interesantes por primera vez desde que iba a la Universidad, incluso hice alguna pregunta a ciertos profesores. Uno de ellos me llamó al acabar la clase y me dijo:
    
    — Llevamos un mes de clase y nadie me ha hecho una pregunta o intervención que valga la pena, hoy has resucitado mi clase, les has dado nivel y categoría con tu intervención, pero hasta ahora no te conocía, ¿acabas de venir por ...
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