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El abuelo (Parte 4)
Fecha: 02/05/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... exactamente universitario, pero estaba cerca y acudían muchos compañeros de la Universidad. Viernes en la tarde, estaba en la estación de Chamartín, ya que el hotel se encontraba en las cercanías, ya había dejado mis cosas para los dos días en la habitación del hotel y fui a recibir a Anselmo. Verle salir y abalanzarme sobre él fue lo mismo, tenía enormes ganas de verle. Salimos en dirección al hotel para dejar la bolsa de Anselmo e irnos a pasear. Cuando llegamos al hotel, como ya todo estaba registrado, mostré mi llave de tarjeta y directamente subimos al ascensor. Dentro del ascensor besé a Anselmo y me besó. Apenas cerrar la puerta de la habitación, comencé a desnudarlo porque quería tomar una ducha para refrescarse del viaje. Nos desnudamos mutuamente y pasamos a la ducha. Anselmo había comprado un anillo para su pene, por congraciarse conmigo ya que se lo había sugerido para que retardara un poco más su eyaculación. Me di cuenta del anillo cuando le acaricié sus bolas, ya en la ducha, previamente a darle la mamada que yo necesitaba hacer y Anselmo recibir. Le quedaba bien, me gustó. Cuando ya le había hecho gozar lamiendo continuamente su frenillo y acariciando sus nalgas, me puse agachado en la posición del jabón, aunque con mis manos abriendo mis nalgas para que me ensartara su polla sin consideración. Ya sabía Anselmo que no necesitaba preparar mi culo, porque me gusta que él me produzca un poco de dolor, ya que el placer es mayor para los dos. Anselmo ...
... estaba de pie detrás de mí me recostó hacia adelante para que yo proyectara mi trasero y quedara totalmente expuesto mi ano para su polla. Me sostenía con las manos en el equipo de grifería para descansar la tensión en mi espalda. Luego, gracias a mi flexibilidad apoyé las manos en el piso. Anselmo me sujetaba por la cintura para no empujarme hacia adelante con el impulso de su vaivén. Pero yo controlaba el ritmo. Yo mantenía las piernas abiertas en el momento en que me iba a penetrar y las mantuve así, de vez en cuando las cerraba para sentir mayor nivel de fricción. Tenía la espalda bien curvada y eso permitía que mis nalgas no generaran mayor amortiguación del impulso y la penetración fuera más completa y profunda, facilitándole el ejercicio a Anselmo. Como yo tengo buena resistencia, no me cansé de mi posición hasta que Anselmo se vació en mí. Luego sacó su polla me abrazó por la espalda, me enderecé y giré mi cabeza hacia él y nos dimos un beso largo, mientras Anselmo me masturbaba y me hizo eyacular. Después de esto, me di la vuelta y nos abrazamos. Anselmo me dijo susurrando a mi oído: — Ay, mi niño, mi niño, tendré que venir cada quince días para que estudies más, no quiero que ni tus padres ni tus abuelos tengan quejas a causa de tu nostalgia por mí. — Me harías muy feliz, mis abuelos te quieren conocer y les he dicho que esta vez no, porque solo quiero que seas para mí, la próxima vendrás a conocerlos y te van a querer. — Como quieras, mi niño, mi ...