-
Mi tío el pervertido
Fecha: 03/05/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Mi madre tenía un hermano que vivía en Canadá, se mudó cuando era muy jóven. No lo recordaba muy bien, pero por las redes sociales lo conocía, al menos por fotos. Lo que si sabía que mi padre no lo toleraba y creo que era mutuo. Una de las pocas cosas que recuerdo de niña eran las discusiones que tenían entre ellos. Cuando mis padres supieron que iba a venir a visitarnos después de unos cuantos años, el ambiente se puso tenso. Ese día llegué de mis clases y mi tío ya estaba, se encontraba en la cocina charlando con mi madre. Apenas me vio, se me acercó y me abrazó con fuerza, lo hizo por varios segundos hasta que me soltó sin antes darme un beso en la mejilla. Me dijo, lo grande que estaba y linda, y otras cosas banales. Almorzamos los tres, mi tío no paró de hablar, y nos pusimos al día de muchas cuestiones. Realmente me caía bien, tenía cerca de 40 años aunque aparentaba mucho menos. Tuvo una vida muy interesante. Cerca de las 16:00 hs mi madre me mandó a mi cuarto, para hacer mis tareas. Me saqué mi ropa, y me puse una remera blanca, una tanga blanca y una calza negra. Solía vestirme así para estar entre casa. Al rato mi madre entró a mi habitación para decirme que iba a hacer unas compras para la cena, y que si mi padre llegaba antes que ella que no los deje solos a mi tío y padre. Me recosté en mi cama, y cerré mis ojos, me gustaba dormitarme unos minutos por la tarde, no mas de media hora, pero me eran necesarios, porque me despertaba a las 6.30 ...
... todos los días y sin ese pequeño descanso se me hacía difícil llegar al final del día. Estaba entre ese momento en que estas casi despierta pero no del todo, se sentía muy placentero, no quería despertarme, tardé unos instantes en darme cuenta que no estaba sola. Abrí mis ojos, y ahí estaba mi tío, me sobresalté al verlo sentado en mi cama, pero mi sorpresa fue aun mayor cuando noté su mano derecha bajo mi remera, sobre mis pechos. Salté de la cama y me fui contra una pared. Me quedé mirándolo, esperando una explicación. Estaba asustada, o confundida, no sabía bien, pero recuerdo tener mis pezones bien duritos, no sabía que me había hecho mi tío pero mi cuerpo pareció disfrutarlo. – No es para tanto, hasta lo estabas disfrutando. Me dijo, como si no hubiera hecho nada malo. Le parecía graciosa la situación, por mi parte no sabía como reaccionar, si echarlo, irme, insultarlo. Se puso de pie, y se me acercó, se me hizo un nudo en mi garganta y no pude ni decir una silaba. Acarició mi cabeza, luego con su pulgar acarició mis labios, para luego meter su dedo en mi boca, tocando mi lengua, mientras me miraba fijamente, disfrutando mi incomodidad. Su dedo entró todo, hasta el fondo de mi boca, dándome arcadas. Se sonrió y sacó su dedo. Su mano se metió bajo mi calza y tanga, y sus dedos jugaron con mi vagina, me acarició mis labios vaginales, al principio solo eran sus yemas, era delicado, pero luego, sus dedos acariciaban mi conchita mientras algún dedo se ...