-
Mi tío el pervertido
Fecha: 03/05/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... docenas de veces, tenía que hacerlo con fuerza, porque si no hundía con violencia, se quedaba en el camino, y así lo hizo una y otra vez. Cada tanto besaba y lamía mis pies, lo cual me provocaba cosquillas, entre el placer y el dolor. Mi cabeza golpeaba sin parar contra el respaldo de la cama. De repente sus manos me apretaron muy fuerte, y sentí una cantidad muy grande de semen llenar mi vagina, fueron varios chorros, que se sintió agradable. Mi tío quedó exhausto y respiraba agitadamente. Su miraba estaba descentrada. Me lo quedé mirando mientras sentía como su miembro se achicaba dentro de mi vagina. Cuando perdió completamente la erección. Se dejó caer a mi costado. Nos quedamos mirando el techo, mientras nos terminamos de recuperar. – Te hice doler? Me preguntó. – Si, un poco. – Lo siento, no quería, pero los hombres somos animales, y a veces no podemos controlarlos. Vas a tener que cuidarte mucho, sabes? Provocas de tal manera, que nos convertís en bestias. No es tu culpa, pero es lo que generas. Me quedé reflexionando sobre eso, y siempre noté que muchos maduros me miraban de forma que no sucedía con mis amigas o se me animaban a hablarme personas mucho mas grande que yo, cosa que no les sucedía a mis ...
... compañeras. Mi tío se puso de costado, apoyó su mano sobre mi vientre y me dijo: – Mañana me voy temprano, antes que se despierten, no quiero que tu mama tenga problemas por mi estadía. Cuando quieras hablar ya sabes como, y aunque no este cerca, podes contar conmigo para lo que sea. Me dio un beso en la mejilla, se levantó y recogió mi tanga. Me lo quedé mirando mientras se marchaba. Esa noche no pude volver a dormirme. Ni siquiera me limpié, solo me tapé con las sabanas. La cama estaba mojada por sudor y por nuestros fluidos. Aunque no me importó. Quedé bastante adolorida, desde mis pechos, espalda y lo que mas me había quedado sentido fue mi vagina. Cerca de las 6 am sentí como se cerraba la puerta de entrada de la casa. Me puse la tanga y fui a la cocina por jugo. Me ardía bastante caminar, me tomó dos días mas hasta que se sintió mejor mi parte íntima. Aunque ese dolor me hacía recordar a mi tío y ya lo extrañaba. Pasaron unas semanas, hasta que mi tío me contacto por una video llamada desde Canadá. Empezamos hablando, pero terminamos teniendo sexo a través de nuestras computadoras. Lo hicimos varios años, vivía a miles de kilómetros pero era el pariente mas cercano que tenía y que mejor me conocía.