-
Felicia
Fecha: 06/05/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... encharcado chocho, las respiraciones agitadas, el quejido constante, ronco, como un zumbido sordo, que mantiene la mujer desde hace ya un buen rato, el golpeteo de la sangre a toda velocidad en mis oídos… es una follada de puta madre. En pocos minutos me corro eyaculando un montón de chorros de semen en el interior del coño. ¡Qué bueno! ¡Qué gusto! Nada dice la mujer morena cuando le he sacado mi polla medio blanda ya, con hilos de semen colgando, empapada de los densos oleosos jugos sexuales femeninos. Me siento en el sofá con ganas de recuperar la respiración, y antes de que pueda preguntarle si se ha corrido —estoy seguro de que no lo ha hecho, pero interesarme me parece un detalle de buen rollito por mi parte— me pregunta ella a mí: ¿quieres que te la limpie con la lengua? Joder, qué puedo responder a eso, simplemente dejarme hacer y gozar de la habilidad de Felicia con su lengua. Qué bien lo hace, que sensación más cojonuda es verla arrodillada en el suelo y sentir la punta de la lengua recorrer todo el capullo y la tranca recogiendo los restos de semen, que traga sin mayores problemas. —Vamos a la cama a descansar un rato. Si te duermes, te despierto y hacemos lo que quieras No sé qué hora pueda ser. No tengo ganas de levantarme para ir a donde dejé el reloj y el móvil, y no veo ningún despertador en la habitación. Me giro un poco y veo a Feli dormida profundamente, boca arriba, con las piernas abiertas, lo que me da una idea. Me levanto a orinar y a la ...
... vuelta me arrodillo en el suelo ante la cama para poder llegar con mi boca al coño de la mujer. Con la boca entera le doy un buen repaso a todo el chocho, que me sabe muy bien a pesar de los evidentes restos de mi semen, aunque no le meto la lengua demasiado dentro por si acaso no me gustara. Cuando me centro en la zona del clítoris es cuando despierta la morena durmiente. —Soñaba que me lo estaba comiendo Richard Gere. Tú tampoco estás nada mal, eh Sigo dándome un atracón, tranquilamente, a mi ritmo, poniéndome palote al mismo tiempo, con la polla con una excelente erección. Por unos momentos pienso que debo continuar comiéndoselo para darle gusto a Feli, pero soy egoísta, y mi polla más aún, así que me levanto, me tumbo sobre la mujer morena, pongo los antebrazos posados sobre la cama para no aplastarla, acomodo las rodillas para estar a la altura de sus caderas, e intento metérsela, aunque rápidamente ella me la coge y la dirige hacia la entrada del coño. Empujo lentamente, recreándome en la jugada, y allá va toda, hasta lo más profundo que puedo. Después de un minuto de labores de reconocimiento, jugueteando lentamente, dentro y fuera, derecha-izquierda, en círculos… llevo ya un buen rato follando como a mí me gusta cuando estoy en esta postura —yo encima, al mando de las operaciones— que no me gusta llamar del misionero. Será que soy poco religioso. Ritmo constante, rápido, intentando subir la velocidad a cada poco, queriendo llegar muy dentro, abrazando a ...