-
Hermanos
Fecha: 06/05/2022, Categorías: Confesiones Autor: SaraDias20, Fuente: CuentoRelatos
Les miraba fijamente sonriendo con el amor de una madre, estaban los dos todavía dormidos, les tapaba con una fina sábana con cuidado para no despertarles, mi cuerpo desnudo recibía los primeros rayos de sol que entraban por la persiana mal cerrada, había trabajo en aquella casa, pero seguro que entre los tres lo conseguiríamos, iba a quedar estupenda, tal y como yo la recordaba cuando de pequeña viví los años más felices de mi vida, mis dos hermanos ahora dormían plácidamente, habían pasado mucho y quería recompensarles, quería formar con ellos la familia que nunca tuvieron. Juan tenía 18 años recién cumplidos, un muchacho guapo, listo y espabilado, pero al que la vida hasta ahora no le había tratado demasiado bien, Eva tenía un año más que él con sus mismos rasgos, piel fina, unos ojos verdes preciosos, melena rubia, realmente una muñeca, pero que no supo sacar partido de su belleza ni de su cuerpo, yo me llamo Lara, tengo 26 años, nuestros padres se separaron siendo todavía niños, mis padres nunca fueron un ejemplo para ninguno de nosotros, pero en la separación yo me llevé la mejor parte, puesto que el acuerdo entre mis padres era que yo me quedara con mi madre y ellos se fueran con mi padre, de esa forma nos dividían y al vivir en ciudades diferentes y bastante alejadas nos veíamos muy poco. Debido a la distancia procuraba hablar con ellos casi todos los días, sabía lo mal que lo estaban pasando y de los problemas que tenían a diario, más viviendo con mi padre, ...
... podía notar su rabia e incluso en ocasiones conmigo por eso desde que cumplí los 18 años quería irme con ellos unos días de vacaciones, que se alejaran de todo aquello que les hacía tanto daño y pocos fueron los veranos en los que mi padre accedió a ello, ahora mis padres han fallecido, primero mi madre, hace ya dos años que me dejó sola y no hace ni cinco meses mi padre, desde un principio quise que se vinieran conmigo, ellos estaban todavía estudiando y no iba a permitir que lo dejaran, la solución vino increíblemente por parte de mis padres, en herencia nos habían dejado la casa de campo donde vivimos de pequeños la cual ninguno de los dos quiso, ahora es una enorme casa de campo muy deteriorada con un precioso jardín muy descuidado. Debajo de la ducha mientras el agua caía por mi cuerpo pensaba en el reto que teníamos por delante y empecé a recordar sin darme cuenta lo que había pasado la noche anterior mientras frotaba con mi mano la vulva haciendo cada vez más espuma en mi vello, pasando mis dedos por mis labios y por la entrada de mi vagina, recordaba con un poco de vergüenza si, pero con una sonrisa de lado a lado lo que había sucedido, fue la primera vez que nos vimos unidos, disfrutando los tres de nuestra compañía sin malas caras ni reproches, recordaba como de estar enfadados terminamos aquella noche los tres de aquella manera, quizás esa era la manera de unirnos otra vez, era una locura, pero de momento no se me ocurría nada más que hubiera funcionado tan bien ...