1. Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (14)


    Fecha: 07/05/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    Sergio abrió los ojos, pero no estaba en su habitación. La estancia aunque similar, había cambiado. Se levantó con algo de pereza y descolocado, sus pies flotaban como guiados por nubes y la puerta parecía acercarse sola.
    
    Salió al pasillo, la bata que tenía había desaparecido y solo llevaba puesto su pijama, sin obviar una erección mucho más grande de lo que jamás había visto. Comenzó a andar hacia la sala, pero allí lo que encontró fue el cuarto de su hermana, estaba hablando por teléfono y no le vio. Cerró la puerta, más descolocado de lo que estaba, era imposible lo que sucedía, al salir de su habitación hacia la izquierda… estaba la sala, no el cuarto de Laura.
    
    Volvió sobre sus pasos y se dirigió esta vez a la derecha, atravesando una puerta la cual sí que era la sala. Estaba su padre dormido, seguramente después de un duro día de trabajo, pero a Dani hoy le tocaba hacer noche, no podía estar allí. La situación era más rara por momentos y el joven no entendía que podía suceder.
    
    Toda la estancia se movió sin que el muchacho se diera cuenta, puesto que sin dar un paso, se encontraba delante de la puerta de la cocina. Esta estaba abierta o… ¿No había puerta? Daba lo mismo. Lo que si podía resaltarse era la imagen que los ojos del joven captaron. Su madre volvía a estar en la misma posición en la que la vio esa misma noche, de rodillas y limpiando con sus guates de fregar una gran mancha.
    
    Sin embargo, no era así como recordaba la situación, varias cosas habían ...
    ... cambiado. Para empezar la bata que su madre llevaba seguía siendo rosa, pero se asemejaba más a un kimono adornado con preciosas rosas al estilo oriental. La fina tela la envolvía hasta los muslos donde no había ningún pantalón que la tapase. Sergio tragó saliva al ver aquello.
    
    Todavía quedaba la parte de arriba, donde por arte de magia o unas casualidades físicas, la suave tela guardaba los senos sin que los pezones lograran ver la luz.
    
    —Sergio, mi vida ¿me ayudas? —dijo Mari lanzándole una sonrisa mientras sus ojos brillaban.
    
    El joven le asintió y se arrodilló delante de su madre, como bien recordaba haber hecho. Trató de no mirar todo el espléndido cuerpo de la mujer y bajó la vista hacia el charco de café que había en el suelo. Sin embargo aquello también había cambiado, no era café, era una sustancia blanca y ligeramente pegajosa que Mari limpiaba con suma felicidad.
    
    —Hay mucha —sugirió ella— mejor siempre tenerla fuera que dentro, ¿no crees?
    
    Sergio no sabía que contestar, solo observó cómo su madre se levantaba, se quitaba los guates amarillos y los tiraba contra la fregadera. No podía asegurarlo con total certeza, pero algo le decía que su madre aparte del kimono… ¡No llevaba nada!
    
    Dio unos pasos hasta la encimera donde se apoyó y dio un sorbo de agua. Sergio ensimismado contemplaba la imagen, sumido por unas ganas que le explotaban una y otra vez en el interior. Quería poseerla.
    
    Se levantó del suelo dándose cuenta de que la mancha blanca del suelo ...
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