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Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (14)
Fecha: 07/05/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... había desaparecido y también… su ropa. Estaba desnudo, con su cuerpo totalmente similar salvo por la exageración de pene que poseía entre las piernas, parecía salido de una viñeta erótica. Su madre lo escrutó con una normalidad abrumadora y volvió a dar un buen trago de agua mientras con la otra mano se colocaba la cabellera bien peinada a un lado de la cabeza. —Tengo demasiado calor, menos mal que el agua está fresquita… —Sí… yo también… Sergio apenas sabía qué decir, la figura imponente de su madre hacía que sus labios temblaran, más aun pensando en la vergüenza de su desnudez. Aunque Mari no reparaba en ella. —Últimamente lo hemos pasado muy bien, cariño. —Mari dejó el vaso en la encimera y cruzó sus brazos debajo de los senos, haciendo que sus pezones casi se vieran— Pero siempre me acuerdo de una vez. Esa fue la mejor de todas. —¿Qué vez? —Una en casa de tu tía. ¿Te acuerdas cuando nos metimos los tres en el jacuzzi? —No lo podría olvidar. El pene de Sergio parecía que no podía agrandarse más, pero la mirada libidinosa de su madre consiguió que lo hiciera. Mari parecía una bruja que hacía y deshacía a su antojo, y en ese momento lo que quería era más longitud del miembro de su hijo. Estaban a medio metro de distancia y ese pene descomunal casi podía tocarla. —Qué bien lo pasamos… como nos pusimos… me refiero al alcohol, claro… ¿Verdad? Sergio asintió tontamente. Mari se dio la vuelta con los guantes en la mano (¿no los había tirado?) y ...
... dio un paso hacia el joven, el pene de este estaba a unos centímetros del trasero de la mujer. Ella lo sabía y cuando se agachó para abrir el armarito y dejar debajo del fregadero los guantes (¿por segunda vez?), el miembro sexual y el culo impactaron. —Espero que aquel día, aquella cosa que rugía en los pantalones, fuera… por mí. Se alzó de nuevo y de espaldas, puso todo su cuerpo contra el joven, abriendo las piernas y dejando que los incontables centímetros de su pene pasaran entre sus piernas. Se sentía como en un columpio con aquel pene de dibujos animados debajo de ella, era algo bárbaro que no tenía ni pies ni cabeza. Posó su cabeza en el hombro del joven, que veía el kimono mucho más abierto desde su posición, pero todavía sujeto por unos pezones a los que parecía estar cosidos. Abajo, la vestimenta se había abierto más y encima de la cabeza de su pene, solo había piel, nada de ropa. Por lo que… estaba en lo cierto, Mari solo tenía el kimono, ¡nada más! La mano de la mujer rozó la punta de aquel monstruo que atravesaba su vulva y la acariciaba a partes iguales. Con sus uñas tocó un glande poderoso con más forma de seta que otra cosa, apenas rozándolo y haciendo que se moviera para su gusto. —¿Sabes? Tu padre está al otro lado de esa pared. —Mari volvió su rostro para hablar a la cara a su hijo mientras seguía acariciando su pene— Puede entrar en cualquier momento. Entonces vería a su mujer, con una tremenda polla entre las piernas… La respiración de ...