1. Memorias inolvidables (Capítulo 4)


    Fecha: 09/05/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... interesaba mi placer, ni que yo me sintiera bien, ni que participara con ellos de una actividad agradable para los dos. Para ellos todo consistía en venir, violarme y marcharse. Pero para mí era tener unas pollas en mi boca que me hacían disfrutar o en el culo que me hacían ver el cielo.
    
    Después de varios meses, comenzó a extrañarme que Santiago no se hubiera enterado de lo que hacíamos Andrés, Timoteo y yo. Porque para mí no era que venían a violarme, sino algo que hacíamos los tres. Pero dejé pasar, un cierto tiempo. Ya entonces les guiñaba el ojo antes de irme a acostar y ya me metía en la cama desnudo esperándoles. Un día vinieron juntos Andrés y Timoteo. Ese día para mí fue el mejor de todos hasta ese momento, mientras mamaba la polla de uno el otro me daba por el culo. Descansamos un rato y cambiaron. Primero se la mamé a Timoteo y Andrés me penetró, luego se la mamé a Andrés y Timoteo me folló. La lefa de Andrés era agria y desagradable, la de Timoteo era salada y de buen gusto al paladar. Timoteo follaba con amor, con cariño, con ganas. Andrés, penetraba el culo y descargaba, no le importaba nada más. Para mí era mejor cuando estaba con Timoteo, hablábamos más y follábamos mejor. Andrés cada vez se fue distanciando más. Entonces me enteré que iba en serio con su novia Eleonora y que se iba a casar.
    
    Una demostración de que los dos hermanos no se llevaban bien, fue que desde que Andrés dejó de venir a mi habitación, comenzó a venir Santiago. Me lo dijo él mismo ...
    ... cuando yo le pregunté:
    
    — ¿Por qué has venido? ¿Quién te ha dicho?
    
    — Andrés me ha dicho que te gusta que te follen, y que Timoteo se aprovecha mucho de ti… Andrés anda muy preocupado de que Timoteo te haga daño porque viene con frecuencia, y Andrés lo supo y vino una vez y no le gustó lo que vio que te hacía Timoteo.
    
    Me hizo mucho daño la mentira de Andrés a Santiago, me dolió con toda el alma, porque era un desprecio entre hermanos, hacia Santiago y hacia mí. Me callé porque me parecía oportuno. Santiago me avisaba casi siempre de la siguiente manera:
    
    — Hoy estudiaré hasta muy tarde y me pondré nervioso, ¿quieres que te visite esta noche?
    
    Solía decirle que sí y cerrábamos siempre la puerta. Nunca supo Timoteo que estaba conmigo Santiago, alguna vez llamó a la puerta y si no le contestaba pensaba que estaba con Andrés. Hoy Andrés y Timoteo viven en casa de mis padres, uno, Andrés, abandonado por su mujer, el otro Timoteo, soltero, pero no se hablan. Eso lo soporta muy bien mi madre, que no se hablen, así ella siempre será la mandamás.
    
    Cuando Santiago se hizo novia, dejó de venir a mi habitación, se casó y desapareció de mi vista. Timoteo se burló un día de mí de muy mala manera y me maltrató con la lengua. Dejé de recibirle. Esa misma noche vino y me levanté con mi pijama puesto y lo mandé fuera. A partir de ese día decidí cerrar por dentro la habitación siempre que estaba allí, tanto para dormir como para estudiar.
    
    No soy mejor que mis hermanos, aunque ...