1. Ale, una viuda de 45 años


    Fecha: 21/05/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: mariox, Fuente: CuentoRelatos

    ... vagina. La cara bañada por sus jugos. Nos besamos y volví a penetrarla. Su vagina era un lago, se podía sentir el chapoteo de mi pija y sus líquidos en mis huevos. Su cara explotaba de placer y nuestros cuerpos se sacudían con cada orgasmo. Fue una noche hermosa. Luego de recuperar un poco el aliento, cigarrillo mediante, volvimos a repetir cada momento.
    
    Volvimos a su casa, abrazados como enamorados pensando en la próxima vez. Sabíamos que esto solo sería sexo, pero... sería mucho sexo del mejor
    
    Los días en el trabajo junto a Ale cambiaron. Mantuvimos la misma distancia y trato de siempre, pero después de las 19 cuando nos quedábamos solos en la oficina las cosas cambiaban. Además, ambos nos ganamos la confianza del dueño y nos dejaba la llave así él se podía ir antes cuando no había mucho que hacer.
    
    Tampoco es que hacíamos el amor en los escritorios a cada rato... simplemente estábamos más relajados para hablar, besarnos y acariciarnos sabiendo que nadie nos molestaría. Dos empleados "modelo"
    
    Nos habíamos "organizado" bien. Ambos teníamos las mañanas libres y cada tanto nos hacíamos una escapada al hotel al salir del trabajo. Así fuimos entablando una relación más profunda: amigos con derechos... y muchos derechos.
    
    Una tarde nos avisaron que al día siguiente la compañía eléctrica haría una serie de trabajos en la cuadra. Aunque no habían informado cortes de energía, era muy posible que ocurriese.
    
    Efectivamente, alrededor de las 15 llego Ale y poco ...
    ... después… apagón. Averiguamos y nos dijeron que el problema era serio y que el corte se extendería hasta la noche. Un problema porque nuestra oficina no era luminosa y el trabajo dependía de equipos eléctricos (sobre todo computadoras). Después de un rato, nos dijeron que podíamos irnos, no tenía sentido quedarse a hacer nada.
    
    Salimos con Ale y en el ascensor nos hablamos con la mirada. Teníamos libre hasta las 20 h... sería un buen momento... sí… es una buena ocasión... vamos... donde siempre.
    
    Nos despedimos en la puerta y cada uno tomo un camino diferente… ella aviso a sus hijos que tal vez llegaba más tarde... para llegar 15 minutos después al mismo lugar.
    
    Nuestros encuentros siempre habían tenido el problema del tiempo. Eran muy cortos y cada vez se nos hacían más breves, sea por trabajo o por su familia. Pero esta vez, no era un problema.
    
    Llegamos, entramos y nos enredamos en un sinfín de besos y caricias. Ya sin ropas, las manos encontraron rápido lo que buscaban y nuestros cuerpos armaron un fantástico 69. Esa tarde Ale me lo beso como nunca, estaba más que inspirada... su lengua no paraba jamás, pero al ritmo perfecto. Abandonamos el 69 pero ella siguió su tarea con el pene. Cada tanto levantaba la vista y veía sus ojos negros desbordando placer. Acabe y vi mi semen escapar apenas por la comisura de sus labios. Inmediatamente me beso y su lengua me hizo tragar mi propia leche. Una merienda compartida.
    
    Claramente ese día estábamos desatados... su vagina era un ...