1. Mi jefe


    Fecha: 31/05/2022, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... piernas.
    
    Yo continuaba explicándole mi trabajo y de vez en cuando miraba de reojo su paquete, estaba abultado como siempre. No pude evitar morderme los labios. No se si Don Jaime se dio cuenta, pero echó su cuerpo hacia atrás sobre el respaldo de su sillón dejando más a la vista su entrepierna. Y yo, en un acto reflejo, dejándome llevar, arqueé un poco mi cuerpo sobre la mesa sacando culo frente a mi jefe.
    
    No os he hablado de mí, tengo que reconocer que tengo mi punto. Estatura media, aproximadamente 1,72, delgado, marcaete, no es porque haga deporte, es simple genética. Guapete de cara, castaño claro casi rubio, ojos verdes y gafas de pasta. Y de lo que más orgulloso estoy, mi culo, redondo y respingón. Llama la atención gracias a mi delgadez. Y ese día no iba a ser menos, llevaba unos pantalones chinos beige ceñidos, marcando bien mis curvas.
    
    Miré varias veces de reojo a mi jefe y lo pillé mirándome el culo, estaba claro que le gustaba lo que veía, y más cuando vi que se llevaba una mano a su entrepierna y la empezaba a manosear.
    
    - Hugo, ¿puedes cerrar la puerta por favor? – me dijo interrumpiendo mis explicaciones.
    
    Fui hasta la puerta del despacho, no sin antes comprobar que no quedaba nadie en la oficina. Volví sobre mis pasos a la mesa de mi jefe mirándolo, su expresión había cambiado, se veía más relajado y lascivo.
    
    - Has hecho un buen trabajo, vas a llegar muy lejos en esta empresa. – me decía sonriente.
    
    - Gracias Don Jaime, es lo menos que puedo ...
    ... hacer por darme la oportunidad de trabajar aquí. – le contestaba haciéndole la pelota.
    
    - Hay algo más que puedes hacer… - separándose del escritorio, llevando sus manos a la cremallera de su pantalón, bajándola y sacándose su rabo morcillote.
    
    - ¿Qué hace Señor? – haciéndome el sorprendido, estaba claro que había caído en mi seducción y yo en la suya.
    
    - Darte tu recompensa, chico. – sacando su polla y pajeándosela delante de mí. – Ahora ven aquí y chúpamela, no seas tímido.
    
    No hizo falta que me insistiera, me fui hacía él, me arrodillé y empecé a comerle la polla. Le lamí el capullo dejando que acabara de ponerse dura. Sabía salada, mezcla de pis y precum. Le sorbía el glande y con una mano se la pajeaba, ya la tenía en todo su esplendor, y menudo cipote tenía mi jefe, debería de medir más de 20 centímetros, bastante gorda y arqueada hacia arriba.
    
    Don Jaime puso sus manos en mi cabeza empujándome hacía abajo, solo gemía y bufaba como un toro mientras yo intentaba encajármela en la garganta. Me asfixiaba contra él, le gustaba dominarme y hacerme que me la tragara entera.
    
    - Uuufff putito, que bien la comes. – cogiendo mi cabeza y moviéndola contra su rabo.
    
    Me estaba sometiendo mi jefe, quien me diría que acabaría así, me daba miedo por ser quien era, pero quería más y más. Le desabroché los pantalones y se los bajé para que pudiera trabajar su polla mejor. Ahora parecía aún más grande y ruda, y pude ver sus huevos gordos, lanzándome a por ellos lamiéndolos de ...
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