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La familia Polanco Llanera: De compras
Fecha: 31/05/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
Susana se encontraba en el baño tarareando Imagine, de John Lennon, mientras su cuchilla pasaba milimétricamente por su zona púbica. Era una noche especial, hoy los chicos estaban avisados que tenían que salir y los padres se quedarían solos en casa. Todavía era mediodía, pero la mujer ya lo había ideado todo. Al tiempo que su sexo comenzaba a relucir como si jamás hubiera habido un pelo por allí comenzó a pensarlo. “Primero una cena… creo que tengo velas, eso le dará un toque especial. Luego una copa o dos, más el vino de la cena vamos a estar muy calientes y para rematar, la nueva lencería que me compré. Javier va a alucinar.” Acabó el trabajo entre sus piernas y se dio una pequeña ducha, algo rápida, solamente para limpiarse el cuerpo y los pelos sobrantes, debía estar reluciente para fascinar a su marido. Se admiró en el espejo antes de salir, había sido una semana estresante y apenas había podido disfrutar del sexo. Poniéndose el pijama recordó la última vez que había probado el sexo. Fue uno rápido en la cocina con Lucas antes de que su marido y su hija volvieron. Llegó a ser satisfactorio, con su hijo siempre lo era, pero había sido tan rápido que le supo a poco. Quería disfrutar con su marido, una de esas noches que solo ellos tenían, hacerlo tantas veces que los vecinos se quejasen. Ese tipo de veladas, eran inigualables. Salió del baño y comió con los demás miembros de la familia. Estaba algo abstraída pensando en lo bien que se lo iba a pasar o si ...
... podía mejorar algo, pero no, todo era perfecto. Hasta que en un momento que miraba a Sofía como se perdía en su móvil, escuchó hablar a los hombres. —Te digo que hoy ganamos, hijo, no sea pesimista. —Pues creo que no, el partido va a estar parejo. —los hombres de la casa discutían sobre un partido. “¿Qué partido?” Pensó Susana. —A ver, Lucas, pero ¿qué parejo? Si en la primera vuelta les metimos un dos cero fácil. Ganamos seguro, te apuesto algo. —Cariño —cortó Susana sabiendo de lo que hablaban, pero sin ubicarse—, ¿de qué partido estáis hablando? —¿Mamá? —le miró Lucas extrañado— hoy hay partido de la liga, que es sábado. —Pero, ¿juegan en casa? —Claro, mi vida —le respondió Jaime con una sonrisa— como siempre, hoy nos toca ir a verlo. A Susana casi le dio un infarto, su gozo en un pozo. Miró el calendario de la cocina y se dio cuenta de lo equivocada que estaba, había adelantado acontecimientos una semana… ¡Su gran noche era la siguiente! Entornó los ojos por la mala noticia y resopló con ganas sabiendo que hoy tampoco tocaría una noche espectacular. Al menos esperaba que ganasen, siempre que eso sucedía su marido parecía estar más vigoroso. Posó la barbilla sobre sus manos y se sintió la mujer más desdichada del mundo. Se había levantado con tantas ganas de un gran coito, que en un segundo se le había negado totalmente. La comida terminó y sobre las tres de la tarde, los hombres de la casa marcharon al campo de futbol, para ver, según las ...