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La familia Polanco Llanera: De compras
Fecha: 31/05/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... era un hombre, le daba su cartón de pizza muy amablemente, pero hasta ahí. Era un chaval, quizá de la edad de su Lucas, algo irrelevante, pero su cara llena de acné sí que lo era. Una melena en forma de coleta le colgaba a la espalda junto con un pelo grasoso muy poco erótico. Susana sonrió por cortesía, abrió su cartera y le dio una propina al joven que la sonrió de forma lujuriosa, cierto, no se había tapado el pecho. Le despidió del joven y antes de que se fuera ya había cerrado la puerta. Giró sus pies sobre la alfombra de bienvenida y puso sus ojos blancos de frustración. No era su día. Llevó la pizza a la cocina y la dejó resignada sabiendo que el día solo iba a empeorar, lo tenía asumido, era un día gafe. De pronto sonó de nuevo el timbre, no había pasado ni un minuto desde que el repartidor se había ido, “Si es él… ¿Le dejo pasar?” pensó por un momento. Aunque no tardó en responderle su propio órgano reproductor “no estamos tan desesperadas, guapa”. Volvió a abrir la puerta, pero se llevó una alegría al no ver al chico de la pizza. Era Sofía que había vuelto de donde su amiga y con las manos en los brazos tratando de calentarse entró en casa. —¡Qué FRÍO! —soltó Sofía con la voz tiritando. —Pasa y caliéntate, cariño, que tengo la calefacción puesta. —Susana estaba aún cabizbaja por su abstinencia y su desastroso plan. Viendo la rapidez de su hija, había hecho bien en no dejar pasar al feo repartidor. —Oye, ¿qué haces aún en pijama? —¿Cómo iba a ...
... estar? —Susana estaba perdida. —¿No querías hacer algo? Si te parece vamos al centro comercial, que estaremos calentitas. Además me gustaría que mi mami querida, guapa, preciosa… me comprase algo. —Uy… creo que voy a gastarme algo de dinero, ¿me equivoco? —conocía la preciosa cara que ponía su hija siempre que deseaba algo caro. —Un poquito —dijo en voz baja sacando la lengua a su madre. Susana no tardó en vestirse. Pensar en ir un rato de compras con Sofía le haría bien, de ese modo su sexo se calmaría un poco y dejaría de echar humo. Cogieron el coche y se marcharon hacia el centro comercial, mientras que la madre le explicaba a su hija que la pizza era para que los hombres cenasen y no tener que hacer nada. No había encontrado otra explicación mejor y Sofía la dio por válida. Aparcaron algo lejos de la entrada. El parking estaba lleno y normal, siendo invierno y con el frío que hacía era el mejor lugar para pasar la tarde al abrigo de una buena temperatura. —Que pesados los chicos con el futbol de verdad —soltó Sofía mientras caminaban entre las tiendas— con lo bien que se está aquí calentitas. Estarán ahora con el culo helado mientras animan al borde de la tiritera. La joven se enganchó al brazo de su madre y esta la apretó fuerte, le encantaba estar con su hija y cuando se ponía tan cariñosa, mucho más. No obstante sabía que muchas veces eso quería decir que quería comprar algo, aunque bueno esta vez al menos lo sabía de ante mano. —Te doy toda la ...