1. La familia Polanco Llanera: De compras


    Fecha: 31/05/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... respondió.
    
    —Tú eres una belleza… si yo hubiera tenido tu cuerpo y tu cara… tendría a los hombres a mis pies.
    
    —Mamá… no te pases… —Sofía se coloró sin remedio.
    
    —Vamos a probártelo para que veas lo perfecta que eres.
    
    La madre llamó a una de las chicas que atendían en la tienda y le pidió la ropa para poder probarse en el probador. Después de que les trajeran las tallas adecuadas, ambas se fueron de la mano esperando a que un probador se liberase.
    
    El gentío era terrible y la fila de los probadores era larga y bulliciosa. Se metieron en uno de los del final que se liberó después de esperar más de diez minutos, parecía que las demás mujeres se lo tomaban con calma.
    
    Entraron en un amplio habitáculo con un enorme espejo y un banco a un lado con sus correspondientes ganchos para colgar la ropa. Sofía pasó la pesada y gran cortina negando la visión a todo aquel que osara mirar.
    
    —Me encantan que sean así las cortinas, no se puede ver nada. En otras queda el típico resquicio y me pone enferma —le dijo su madre sentándose en el banco mientras su hija se miraba al espejo.
    
    —He venido alguna que otra vez y no se ve ni por los lados ni por abajo, es que pensar que me puede ver alguien, me da cosa.
    
    —Tranquila, mi vida. Aquí solo te miro yo.
    
    Ambas se sonrieron y a la muchacha aquella frase le pareció de lo más sugerente, incluso… salida de los gruesos labios de su preciosa madre.
    
    Sofía se comenzó a desvestir. Se sacó la chaqueta y después la camiseta, ...
    ... pasándoselas a su madre que con paciencia las doblaba o las colgaba en los ganchos. La joven se colocó todo el pelo hacia un costado mientras se quitaba el sujetador, al hacerlo dos preciosos pechos de tamaño medio salieron a la luz.
    
    —Sofi… Son preciosos —le comentó su madre cogiendo el sujetador y colocándolo en el banco.
    
    —Pero son pequeños, me gustarían unos más grandes como los tuyos.
    
    —No sabes lo que dices, con estas muchas veces me duele la espalda. Sin embargo, los tuyos… sublimes.
    
    Sofía sonreía sin parar ante la adulación de su madre que se creía cada palabra que decía. Su hija era una auténtica belleza y muchas veces se pensaba que no podía haber salido más bella. Sus dos hijos eran guapos, pero la belleza angelical de la muchacha era algo sin igual.
    
    Los pantalones de la muchacha comenzaron a deslizarse por su trasero para después bajar por las piernas y enredarse en los tobillos. Susana no perdió ni un momento de vista el grácil movimiento de su hija que parecía que iba a cámara lenta, contoneándose para su madre que era la espectadora de aquel cuerpo que parecía una escultura.
    
    —Ese culo, Sofía… espero que no tengas pegas de él. —dijo Susana con la garganta algo seca.
    
    —Ni uno… desde pequeña lo he tenido muy duro y respingón. Te tengo que dar las gracias por estos buenos genes.
    
    La joven se pasó una mano con dulzura por su trasero y el calor que Susana creía apagado volvía a crecer con fuerza en su interior. Cogió la ropa que se iba a probar y se la pasó ...
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