1. Doblegando lealtades


    Fecha: 31/05/2022, Categorías: Confesiones Autor: Astrid Carolina, Fuente: CuentoRelatos

    ... que la pasión me arrancaba.
    
    Me remangó el vestido, el cual quedó prácticamente a la altura de mi cintura. Me tomó del pelo atrayéndome hacia su pecho, mientras seguía metiéndomela desde atrás, mordisqueándome el cuello, besándome los hombros y de cuando en cuando buscaba afanoso mi boca para meterme su lengua y acallar mis gemidos. Estaba completamente rendida a él, entregada del todo, Jorge había logrado dejar salir a la putita que había en mí.
    
    Estuvimos en esa posición como unos largos e interminables cinco minutos. Al parecer Jorge no había tenido sexo hacía un buen tiempo. Lo notaba en la forma en que me disfrutaba.
    
    -Coquito, dime que soy mejor que ella
    
    -Completamente Carla, respondió y me la empujó más fuerte que nunca.
    
    Ante ese ataque, volteé por instinto y quedé frente a él nuevamente. Me besó, como para reafirmar lo dicho.
    
    -Sabes, no puedo creer que Richard no aprecie la mujer que tiene.
    
    Me sentí halagada (aunque ya más de uno me lo había dicho). Me alzó de las nalgas y me sentó sobre la mesa. Dirigió su mirada a mi conchita.
    
    -Que deliciosa la tienes
    
    -Es tuya mi amor… cómetela.
    
    Me recosté sobre la mesa. Me abrió un poco las piernas y empezó a chuparme la concha. Su lengüita subía y bajada por mis pliegues vaginales, la punta de su lengua jugaba con mi hinchado clítoris.
    
    Tener entre mis piernas al mejor amigo de mi esposo me excitaba muchísimo. Era mi sueño cumpliéndose a la perfección y mejor todavía.
    
    Le tomé del rostro, ...
    ... reincorporándome como pude y lo besé. Lo besé apasionadamente, feliz, enamorada. El correspondía a mis besos. El también sentía por mí la misma atracción que yo hacia él.
    
    Se acomodó un poco y me la volvió a meter. Si bien resultaba extraño ver la cara de Jorge mientras me la metía, era excitante ver ese rostro lleno de lujuria.
    
    -Que se siente tener a una hembra como yo.
    
    No contestó. Seguía en el mete saca interminable.
    
    Agarró mi pierna derecha, la subió hasta su hombro y continuó dándome. Traté de levantarme para besarlo, pero no pude. Jorge seguía dándome duro y más duro cada vez.
    
    Era realmente excitante. Ante cada embestida el sonido de los cubiertos (ya puestos para la ocasión), las copas y la vajilla, haciendo un fondo musical idóneo para aquella puesta de escena, para aquella consumación del amor entre una mujer poco atendida por su esposo y el mejor amigo de éste.
    
    Era divino verlo gozar haciéndome feliz. Vi en su rostro aquellas facciones que te indican que el final se aproximaba.
    
    -Jorge, no puedo permitirte que termines dentro.
    
    Lo hice volver a la realidad. Me vio como desubicado.
    
    -Claro, tienes razón Carlita… como tú digas.
    
    -Pero no te preocupes coquito, no te voy a dejar así…
    
    Me bajé de la mesa, me puse de rodillas y me metí su verga en la boca. Empecé suavemente a lamerle el glande y luego me la introducía toda. Ya sentía el saborcito salado del semen. Empecé a masturbarlo con mis manos. El gemía, parecía suplicar para que ya termine. Me la ...
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