1. Despidiendo el año 2019


    Fecha: 04/06/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... rabia, llevaba pantys. Se los iba a bajar y no la deje, se los rompí con rabia. Llevaba una braguita de tipo brasileña, bonita y muy fina, hice lo mismo aunque protesto, pero la protesta se acabó cuando le metí mi polla, ya que se le escapo un grito. Casi le rompo el vestido para sacarle sus tetas mientras la embestía. Estábamos fuera de sí y no paraba de pedirme que le diera mas fuerte, algo que ya era imposible. Mientras la empotraba bestialmente me di cuenta que en la puerta que no estaba cerrada del todo, estaba Natalia, la que era médico, mirando con cara de asombro.
    
    Azotaba el culo de Consuelo y ella se quejaba de gusto, sus gemidos eran de estar cerca de su orgasmo, dejaría que se corriese y luego me follaría el culo. Se corrió y cuando se la iba a meter por el culo, empezaron a gritar que quedaban menos de diez minutos, que tiraran los cigarros y entrasen. Tuvimos que dejarlo y cuando mire hacia la puerta Natalia ya no estaba.
    
    Tenían conectada la televisión con la uno, Natalia ni me miraba y evitaba hablar conmigo. Tomamos las uvas y vinieron las típicas felicitaciones. Tersa fue muy efusiva con su felicitación y Natalia mas seca. Una vez acabadas las felicitaciones, Miguel se había dado cuenta que su mujer no llevaba los pantys y ella con todo el aplomo del mundo, le dijo que se los había enganchado haciendo una carrera en toda la pierna y zanjo el tema de los pantys.
    
    La gente se cambiaba de mesa, hablando unos con otros. Ya estaba en funcionamiento la ...
    ... barra libre. Desde ese momento mis “avances” serian con Teresa que seguía cada vez más receptiva. Estando hablando o tonteando, según se mire con Teresa. Se acerco Jaume con la familia al completo, su mujer su hijo con su mujer y su hija con su marido. A la hija hacía poco que la había visto, porque trabajaba con el padre y cumplió no hace mucho 40 años y comimos juntos. Venía a despedirse la hija, que se iban a tomar una copa a otro sitio.
    
    Su hija se llama o la llaman Adeleta y su marido Mario. Son una pareja muy agradable. Dos deportistas. Altos los dos y ella iba vestida esa noche con un vestido largo, de color rojo, con un hombro descubierto y un adorno en el hombro cubierto. Un vestido que le quedaba muy bien, pero bastante soso, si no llega a ser, por la abertura lateral que dejaba su pierna larguísima al aire, según se pusiera. Mario estaba empeñado en hacerme socio del Valencia y como el futbol no me va mucho, por no decir nada, no tenía nada que hacer, pero el insistía. Era un tipo muy simpático.
    
    Teníamos una conversación distendida y teresa nos dejó hablando. Jaume en un momento dado me advirtió de que tenía un cordón de un zapato suelto, que tuviera cuidado. Me agache y la hija que tenía la pierna cruzada, me dejaba una visión espectacular. Con la hija no había tenido ningún tipo de acercamiento, ni tan siquiera de pensamiento, estaba casada, el marido me caía muy bien y su padre era mi amigo.
    
    Aun así no pude evitar mirar esa pierna y de pronto, algo me llamo ...
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