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Despidiendo el año 2019
Fecha: 04/06/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... retándome. Se zafo de mi con la excusa de que iba al baño y a ponerse más cómoda. Supuse que iría a ponerse algo mas sugestivo, algo mas provocativo. Mario y yo hablábamos de la cena y después de un buen rato apareció Adeleta… si se había puesto mas sugestiva. Venia desnuda, se había puesto medias, que antes no llevaba. Medias negras y un liguero, con unas sandalias con un tacón fino y grande. Tenía abundante vello en el pubis, lo cierto que me gustan con menos pero… también estaba muy bien. Su mirada, la expresión de su cuerpo, era de un volcán a punto de la erupción. Había un detalle en el que no me había fijado, llevaba una gargantilla con un aro, donde iba un corazón grande con la Q de picas, era como una correa. Cada vez pintaba mejor. Mario estaba de pies, apoyado sobre un mueble y mirándonos, le pasaba como a ella, pura excitación unida a la expectación. Se me fue acercando, mientras me miraba intensamente a los ojos. Cuando llego a mí, se tocó la “correa” y me dijo… “Espero que esto no te asuste ni lo que venga”, me sonreí para decirle… “No hay nada que me sorprenda… lo mismo eres tú la sorprendida” Empezó a desnudarme, lo hacía sensualmente. Nada de prisas, con esos tacones era tan alta como yo. Ya me había desnudado de cintura para arriba y me mordía los pezones, los lamia con intensidad y volvía a morderlos esta vez con energía. Desabrocho mi cinturón, soltó los dos botones del pantalón y me miro a los ojos. Bajo la cremallera y acaricio con su mano mi ...
... polla por encima del bóxer. Sabía que me estaba provocando para que la “atacara” pero no era el momento, seria cuando yo quisiera. Se fue agachando lentamente, sin ponerse de rodillas, se quedó en cuclillas. Bajo mi pantalón y ayude a que los sacra del todo. Luego bajo muy lentamente el bóxer, saltando la polla como si tuviera un muelle, quedándose pegada a mi cuerpo mirando hacia arriba. Una vez me quede desnudo, sin tocarla, la lamia a todo lo largo y absorbía mis testículos, para “jugar” con ellos en su boca. Tenía mucha experiencia. Empezó a usar sus manos y me miraba desde abajo con cara de fiera y me dijo con voz placentera… “No te vayas a correr, que queda mucha noche… ¿No serás de gatillo fácil? Porque para gatillazos ya tengo a Mario” Mi respuesta fue contundente… “Por eso no temas…” y ella me respondió, que ya se lo habían dicho eso muchas veces y empezó a hacerme la mamada. Se metía mucho la polla, alguna que otra arcada, pero le decía a su marido que se la iba a meter entera. Mario nos miraba con los ojos desorbitados por la excitación. Hice que se levantara y nos volvimos a morrear. Acariciaba su clítoris y ella arqueaba a ratos sus piernas. Señal de que le gustaba lo que le hacía. Con la otra mano tocaba su culito y como no, lleve un par de dedos a su ano, los fui metiendo y ella, mordisqueándome el lóbulo de la oreja me decía… “Lo tendrás si te lo mereces” no le hice ni caso y le metí los dos dedos bien metidos, un gemido fuerte y entraron sin mayor ...