1. Follando al primo, a la prima, a la tía y a la tía abuela. 3


    Fecha: 05/06/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    Había que complacerla.
    
    Alicia venía de la fuente con un cubo de agua en una mano, otro en la otra y un tercero en la cabeza. Un gato perseguido por un perro pasó entre sus piernas a toda pastilla, tropezó con él y mi prima probó la dureza de la tierra del camino. En medio de la tierra mojada le di una mano para que se levantara. Al estar en pie vi que le sangraban las rodillas, pero a ella lo que le preocupaba era cómo le quedara la cara. Se limpió al vestido las manos manchadas de tierra y me preguntó:
    
    -¿Tengo la cara sucia?
    
    Oír su voz después de tanto tiempo me dio un subidón.
    
    -Sí, pero así aún estás más bonita.
    
    -No digas tonterías que no es el momento.
    
    -Te sangran las rodillas y eso no es ninguna tontería.
    
    -Que sangren, tengo que volver a la fuente a llenar los cubos de agua.
    
    -Voy yo, espera a que vuelva.
    
    -¿Y cómo vas a traer el tercer cubo? Voy contigo.
    
    Fuimos a la fuente. Mojé mi pañuelo con el agua que salía del caño y le dije:
    
    -Deja que te limpie la tierra de las rodillas.
    
    Levantó un poquito la falda, falda que le daba por debajo de las rodillas.
    
    -Limpia con cuidado.
    
    Estábamos hablando cómo si no lleváramos años sin hacerlo. Le dije:
    
    -Esta situación me recuerda un chiste que inventé.
    
    -No sabía que los inventabas, cuéntamelo.
    
    -Es muy picante.
    
    -Me gustan los chistes picantes.
    
    Limpiando las heridas, le dije:
    
    -Eran dos novios, ella se había caído y se había dañado las rodillas, el novio después de limpiarle la ...
    ... herida le sopló en ella y besando la parte interna de sus muslos, cantó: "Sana, sana, colita de rana, si o sanas hoy, sanarás mañana..." La muchacha a medida que el novio cantaba y subía besando los muslos fue subiendo la falda. Al llegar arriba el novio vio que tenía las bragas mojadas debajo del chochito, le dio un beso en la humedad. Después volvió a soplarle en la herida, y le peguntó: "¿Cura?" La muchacha le respondió: "Lo veo, lo veo" "¡Qué ves" "¡Al cura en tu entierro cómo no acabes lo que empezaste!"
    
    Mi prima sonrió y me dijo:
    
    -¡Qué malo!
    
    Acabara de limpiarle la herida, me incorporé, y le dije:
    
    -Por eso no se los cuento a nadie.
    
    -Bueno, por lo menos fui la primera en algo.
    
    -Eso sonó a reproche.
    
    -Y lo es.
    
    Llenamos los cubos, yo cogí dos y ella uno y fuimos hablando hasta su casa. Le iba diciendo:
    
    -... Yo te sigo queriendo, Alicia.
    
    Me miró raro.
    
    -¿¡Qué?!
    
    -Que siempre te quise cómo amiga.
    
    -Déjalo, me llamaste adefesio.
    
    -Porque me gustabas.
    
    -¡Pues vaya manera de decir que te gustaba!
    
    Llegó el sacamuelas de Jacinto a nuestro lado y al ver a su hermana con el vestido perdido y las rodillas rascadas, le pregunto:
    
    -¿Te peleaste con alguien?
    
    -No, me caí.
    
    -Bueno, si valió para que volvierais a hablar...
    
    Alicia le dio la razón.
    
    -Visto así...
    
    Al llegar a mi casa no había nadie. Era un buen momento para echarle un polvo a la barra de pan. ¿Qué cómo se le echa un polvo a una barra de pan? Pues se corta un trozo de pan ...
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