-
Alejandra enculada
Fecha: 09/06/2022, Categorías: Confesiones Autor: Geronimo68, Fuente: CuentoRelatos
Alejandra, mi mujer de entonces, era profesora en un instituto de enseñanza primaria. Por ese tiempo era costumbre, en cierta época del año, hacer salidas con los alumnos de los años inferiores. Por lo general eran a algún lugar con camping y se organizaban jornadas con acampe en tiendas. Ella como profesora solía ir acompañada de profesores de actividades físicas. En una ocasión le tocó en suerte viajar con un grupo de chicos y acompañada de dos profes. Uno de actividades físicas y otra profesora. Estuvieron tres días en un acampe, por lo que como acostumbraba, se llevó una pequeña carpa o tienda donde dormía ella sola y guardaba sus pertenecías como la ropa para el tiempo que estaba fuera. Desde un viernes hasta el domingo. Al regresar esta vez, la noté acaso algo extraña. Me pareció que no caminaba muy bien e incluso llegué a verla sentada medio de costado en la silla. El caso es que una noche posterior a su regreso, se me acerco y me pidió que hiciéramos el amor. Normal en nuestra relación. -Esta noche necesito que me cojas muy muy amorosamente. Como tú ya sabes y más también. -Claro, mi amor… Y así fue. Nos fuimos a la cama para tener una noche de sexo apasionado pero de acciones harto delicadas. Terminamos y quedamos tirados en la cama, recuperando de a poco la calma. Alejandra me tomó de una mano… -Tengo que contarte algo y por eso quise primero hacer el amor contigo. Lo necesitaba! Solo quiero que me escuches y me dejes contar la historia ...
... completa -Dime entonces… le respondí no sin algo de preocupación. -Bueno: sabrás que a estas jornadas de acampe me tocó ir con mis colegas Gerardo y Rosalía. El viernes nos acostamos algo tarde para dejar a los chicos cantar y disfrutar la noche. El sábado ya no: los mandamos a dormir temprano y es que la jornada fue intensa desde lo físico y estaban cansados. Además aún quedaba una jornada más de actividades. Entonces nos sentamos los tres a cenar y hasta ahí todo bien y tranquilo. Solo que me empecé a sentir algo mareada y con sueño. Así que saludé y me fui a dormir. Sinceramente no me acuerdo de nada y es que apenas me quité la ropa, quedé dormida. Tampoco sé exactamente cuánto dormí, hasta que desperté medio sofocada. Desperté boca abajo y sentí un peso encima. Quise moverme y me di cuenta que había alguien arriba mío. No entendía nada. Poco a poco me fui despabilando. Noté que estaba con la camiseta de dormir pero tenía los calzones en la rodilla. Pero además percibí algo duro y viscoso entre mis nalgas. Que directamente me punzaba… la cola. Sentí miedo! Entonces oí la voz de Gerardo, mi colega. -Tranquila bebé. Quiero esa cola y la voy a coger como sea. Déjame entrar y no te haré daño… -Por fav… -Sshhh. No digas nada, no grites y todo será más fácil. Y me tapó la boca Dios mío. Estaba aterrada. Comprendí que el sueño y el mareo no fueron casuales. Estoy segura que me puso algo en la bebida! -Como estaba, no tenía escapatoria. Era imposible quitármelo de ...