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Alejandra enculada
Fecha: 09/06/2022, Categorías: Confesiones Autor: Geronimo68, Fuente: CuentoRelatos
... encima. Lo sentí empujar y la cabeza de su miembro ganó espacio para meterse en mi culo. Sentí también el primer dolor. Dolor y miedo! Solo me quedó llorar en silencio, mordiéndome la mano. Empujó otro poco. Y más. La metía sin importarle. Yo lloraba y me quejaba apenas. Ya ni pensaba en gritar. Solo imaginé rápidamente el escándalo entre los chicos. Rosalía…! -Rosalía asomó su cara a centímetros de la mía. El terror y la vergüenza me invadieron! Increíblemente sonrió y dijo: -Disfrútalo, nena. Luego yo también tengo algo que darte. Y se retiró. -Me sentí aún más perdida…! -Allí tuve la certeza de que lo habían planeado! -Mientras tanto, mi violador seguía dentro mío. Hacía un juego de retirada y volvía a empujar. Empujaba y entraba. Sentí su pelvis en mis nalgas y supe que estaba todo adentro. Creo mi culo se había acostumbrado un poco. Me pareció que no me dolía tanto. Entraba y salía, bufando a mis espaldas. Lo odiaba. Pensaba en las veces que te lo había negado y me odiaba a mi misma! -Me siguió cogiendo largo rato. Yo quería que terminara de una vez por todas y el maldito parecía no querer terminar. Pero terminó. Me penetró con fuerzas dos o tres veces y lo sentí rebufar. La verga se le puso dura y gruesa hasta que acabó por fin y se fue aflojando. Sentí alivio. Sentí que todo terminaba… pero me equivocaba. Cuando él se apartaba reapareció Rosalía y se metió en la carpa. Tenía puesta una bata de playa. Se acercó y para mi sorpresa me besó. -No temas. ...
... Yo también te tengo ganas. Mira lo que tengo para ti! -Corrió la bata y me enseño que tenía puesto uno de esos consoladores con correas. Otra vez me aterré. Me pareció monstruoso. -Acuéstate y déjame disfrutarte. No querrás despertar a los niños, verdad? -No dije nada y me dejé caer boca arriba en la colchoneta de dormir. Gerardo miraba y sonreía mientras se la sobaba… Rosalía no se demoró en atacarme. Me chupó las tetas con desesperación hasta hacerme doler. Sabedora de que estaba a su merced, solo atiné a tomarle la cabeza para que se calmara. Entonces fue más suave. Sus labios y lengua se entretenían con mis pechos mientras sus dedos fueron a hurgarme la concha, hasta que fue por ella con su lengua. Me abochorna decirlo, pero debo reconocer que semejante faena terminó por excitarme. Seguramente fue lo mejor que me podía pasar, considerando la talla de la verga artificial que portaba esa perra. Después de un largo rato y ya con mis jugos involuntariamente brotando, se tiró a un costado y me ordenó que me colocara encima de ella. Antes tomó un pote y untó abundantemente su consolador o como se llame… -Trabaja tú, cariño. Clávate mi juguete en tu hermosa conchita. Quiero ver el disfrute en tu cara… -Ni lo sueñes, pensé -Me puse a horcajadas y apunté el monstruo a mi entrada. Lo apoyé. Empujé despacio para no lastimarme y enseguida lo sentí entre los labios de mi vagina. -Así, bebé, así… devórate esta hermosa verga. Es solo para ti. Eres la primera que la ...