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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (8)
Fecha: 09/06/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... a un único lugar. Toda su sangre corría tan rápido que sus venas parecían una carrera de fórmula uno, tratando de llegar primero a ese lugar tan sagrado que ahora reposa debajo de la cabeza de su tía. Lo inevitable sucedió y el miembro del muchacho se comenzó a desperezar. El exceso de sangre producido por una imaginación voraz, logro comenzar a hacerlo crecer y en un involuntario movimiento este se retorció buscando aumentar de tamaño. Carmen que giró su cabeza para ver la tele y no sentirse tentada de pensar nada malo… lo notó. Era algo imperceptible, un movimiento que de no estar tan centrada en el calor que la comenzaba a invadir, no se hubiera dado cuenta. Pensó que podía ser normal y que además… era su culpa. No lo había hecho con aquella intención, solo se colocó con la cabeza en los muslos de Sergio, porque lo solía hacer con su marido. Sin embargo, ahora ¿cómo levantarse?, ¿Y con qué escusa? Si además… ella está muy cómoda. No aguantaba lo caliente que estaba su cuerpo, su cara la notaba ardiendo y sentía que sus pómulos le podrían quemar las manos de tocarlos “¿Verá mi rostro con esta poca luz?”. Pero lo peor, no era la vergüenza. Lo peor para Carmen se encontraba debajo de la tela del pijama, justo en las braguitas nuevas que compró hace una semana. Un calor muy olvidado renació, recordando que no es más que el aviso de que algo mayor se avecina. Su entrepierna olvidada desde hace tiempo, la avisaba y la recordaba que estaba muy viva… comenzando a ...
... humedecerse. —Tenemos que pensarlo muy bien —dijo, aunque en su mente, lo que realmente estaba pensando en voz alta es la moralidad de lo que su sexo estaba tramando. Del libro, prácticamente se olvidó. —Me da que tú tienes más imaginación que yo, tienes más experiencia y eres la creadora del libro, darás con esa persona, estoy… seguro. Los dos se mantuvieron callados mirando la película que había comenzado sin que se dieran cuenta. Carmen con un calor que solo en su época de juventud recordaba estaba demasiado atorada como para atender a la televisión. Notaba a cada poco que el cojín se mecía muy lentamente, parecido a que alguien con un dedo lo moviera desde abajo, pero para nada era un dedo. No lo soportó, su cabeza iba a explotar. Se contuvo durante diez minutos con “aquello” martilleándole la cabeza, para al final comentar. —Creo que voy a ir a cama, el sol me ha matado. —lo más sensato. —También voy a subir, aunque me da pena ir a cama. Es el último día en el que estaremos solos, mañana me tendrás que compartir. —Sergio no sabía ni como se atrevió a decir aquello e incluso con la voz medio rota consiguió soltarlo sin trabarse. Una risa nerviosa salió de sus bocas. Los dos se levantaron del sofá y como pudo el joven evito que su erección fuera visible, aunque Carmen no trató de mirar, si hubiera querido la habría visto. Subieron por las escaleras y Sergio, como un caballero dejó pasar primero a su tía, aunque nada más lejos de la realidad. Mientras la mujer ...