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Un viaje en el metrobus
Fecha: 16/06/2022, Categorías: Gays Autor: AlbertoS, Fuente: CuentoRelatos
... cuenta de lo que hacíamos? ¿Y sí… Un bulto en el camino y un “accidente”. Pude sentir su pene restregándose contra mi trasero y recordé cuanto tiempo llevaba sin sentir un hombre dentro de mí. Conforme las estaciones fueron yendo y viniendo, quedando atrás, se esfumaron mis miedos y solo me dedique a disfrutar la calidez de su bulto atrás mío, y como su pene poco a poco crecía y se endurecía. En algún punto, abiertamente restregué mi cadera contra él, como si quisiera que su pene atravesara la tela de mi pantalón y me penetrase ahí mismo. Entonces él se acercó a mí oído y me hizo una pregunta mágica: “¿Bajas en la (estación) que viene?”. Normalmente habría respondido que no, pero en realidad ni siquiera estaba muy seguro de cuál era la siguiente estación. En realidad no era muy importante. Ni siquiera pude contestar, pues las puertas se abrieron y él de forma sutil (o quizás no tanto), me empujo afuera del metrobus. Casi me tomo del brazo para obligarme a seguirlo, sin saber mi respuesta a su pregunta. Una vez en el andén, se mantuvo cerca de mí y me hizo la plática de forma casual, si como me llamaba y si estaba ocupado, cosas así. Yo le respondí con un nombre falso y le dije que tenía toda la noche libre, con un sutil y coqueto tono para darle a entender mis intenciones para nosotros dos. O bueno, eso es lo que me gustaría creer. La verdad estaba nervioso al punto de que las rodillas me temblaban y solo medio balbuceaba algunas palabras incoherentes. Y dado lo ...
... que sucedió después, él se dio cuenta y decidió tomar ventaja de la situación. Me pidió que lo siguiera y me llevo por las calles de la zona hasta llegar a un hotel pequeño. Antes de entrar me pregunto si cooperábamos para rentar un cuarto y después de tragar un poco de saliva, estaba sacando mi cartera y temblando le di un par de billetes. Él se acercó a la recepción, hablo un poco con la persona encargada y después de recibir las llaves, me llamo para que lo siguiera. Caminamos por el pasillo, llegamos al ascensor y apenas se cerraron las puertas de aquel pequeño elevador, se abalanzo sobre mí, empujándome contra una de las paredes y se puso a besarme y mordisquear mi cuello mientras me repetía lo caliente que lo había puesto mi culito. Yo para ese momento me di cuenta que ya no había vuelta atrás, y decidí dejarme llevar. Le devolví los besos y con mi mano le comencé a masajear sus genitales por encima del pantalón. Al fin llegamos a nuestro piso y salimos. Yo ya me sentía más caliente y no dejaba de contornear mis caderas, y adopte mi acento más afeminado. Él por su parte al principio pasó su brazo detrás de mi cintura, pero descaradamente bajo su mano y me comenzó a manosear mi nalga mientras caminábamos por el pasillo. Cuando encontramos nuestra habitación, quito sus manos de mí, abrió la puerta y me invito a pasar. Al ir entrando pude sentir sus ojos clavados en mi, pero antes de que pudiera voltear a sonreírle, sentí su mano dándome una sonora nalgada. Eso ...