1. Un viaje en el metrobus


    Fecha: 16/06/2022, Categorías: Gays Autor: AlbertoS, Fuente: CuentoRelatos

    ... me dio el último empuje para terminar de entrar, y al girar para verlo, solo lo vi cerrando la habitación detrás suyo y acercarse a mí para seguirnos besando. Entre cada beso pude sentir sus manos en mi espalda y nalgas, y aunque al principio mis manos estaban en su pecho para intentar alejarlo, poco a poco las fui moviendo para sentir sus músculos, su abdomen y finalmente su pene.
    
    Estaba dura y podía sentirla palpitando debajo del pantalón, y por un momento sentí un poco de lastima, pues aquel pedazo de carne seguía encerrado en aquellas telas. Yo quería bajarle el cierre y dejarlo que respirase un poco, pero mi compañero lo interpreto de otro modo. Me tomo de la cabeza y con firmeza, pero amable me hizo ponerme de rodillas frente a él. Yo ya sabía lo que venía, así que cambie de su cierre hacia su cinturón y cuando por fin pude soltar su pantalón, trague un poco de saliva antes de bajarle por completo todas sus ropas.
    
    Por fin pude echar un vistazo a su dura verga que tanto me había cautivado durante la última hora más o menos.
    
    Era gruesa, mucho muy gruesa, con una cabeza lisa y brillante, producto de los jugos preliminares. Era recta, con una vena resaltando en un lado y un par de huevos grandes y pesados colgando en la base. Mi amante se puso las manos en su cadera, orgulloso de su verga, mientras yo seguía viendo, embelesado.
    
    - ¿Te gusta… putita?
    
    Al fin me preguntó. Yo no le preste atención a que me insultara, y solo moví mi cabeza para darle a entender ...
    ... que sí, y por reflejo abrí la boca y me acerque para saborear aquella carne que tan deliciosa se veía. Al principio solo le lamí toda la cabeza, luego el tronco y un poco sus bolas, casi como si intentara limpiarlas completamente. Ahí de rodillas, con los cerrados y saboreando aquel miembro, solo escuchaba a mi pareja gimiendo y alabando mi desempeño.
    
    - Así, así, zorrita, trágatela... uff, ¿ya tienes mucha experiencia, verdad?… ah, que rico, ¿te gusta, putita?… Tengo buen ojo para las maricas…
    
    Sus palabrotas denigrantes de pronto se convirtieron en un lubricante para mis oídos. Era la primera vez que un hombre me trataba así, y quizás la novedad era lo más excitante, pero también era el hecho de sentir que hacía bien algo, que me alababan por ser bueno en algo, aunque ese algo fuera dar sexo oral. Y eso se tradujo en que mi pene se comenzó a poner rígido mientras yo seguía ahí de rodillas.
    
    Así seguimos un largo rato mientras él disfrutaba de mi boca en su verga, hasta que él me puso su mano en la frente y me alejó. Yo me sentí confundido, pero antes de preguntarles que había pasado, su puso a un lado mío, y me tomo de los hombros para casi, casi aventarme sobre el borde de la cama.
    
    Con mi pecho sobre el colchón, pronto me di cuenta de que era lo que venía, así que mientras él se terminaba de quitar la ropa y ponerse un condón, yo intentaba desabrocharme el pantalón. Un momento después, él completamente desnudo, y yo con mi culito expuesto sobre el borde de la cama, ...