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El viejo conserje (Capítulo III)
Fecha: 18/06/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: drwite, Fuente: CuentoRelatos
... contaste? -Le dije que yo lo había conocido primero cuando vine a inscribirte y que enseguida nos llevamos bien. En tu fiesta de dieciocho, lo invité y al convivir fuera de la universidad quedaron flechados y ambos hablaron conmigo para expresarme sus sentimientos, pero como él era muy mayor para ti, les di unos meses para que se conocieran y si descubrían que no eran compatibles, entonces se separarían para siempre, pero que como su cariño si es genuino y tú estás en la edad del descontrol hormonal, llevaron las cosas a otro nivel y de esa intensa relación, saliste embarazada y que sin dudar tu novio pidió tu mano en matrimonio y yo acepté porque en mi corazón sé que se aman. -¿Y te creyó esa novela? -Pues dudo que la creyera, pero al ver mi determinación en aceptar esa relación, no le quedó de otra que felicitarme y pidió ser el padrino de anillos… ¡Ves cómo es benéfico tener una excelente posición social!... con tu anciano conserje, te convertirás en una rechazada. -No para estas personas… no hay alumno, maestro o autoridad escolar, que no sepa que eres una empresaria millonaria y lo lograste gracias al apellido que te heredó mi padre antes de abandonarte. -Entonces estarás de acuerdo que un apellido importante vale más que la dignidad. Tu anciano será un buen hombre, pero su pobreza a la larga te hará infeliz. -Tú tienes millones y eres infeliz, eso significa que ambas tendremos el mismo destino, aunque en distinta forma. -Tal vez lleves razón, ...
... aunque yo por lo menos me consuelo con el dinero, pero tú ¿cómo piensas consolarte?... ese viejito en pocos años será más una carga que un amante. Quería seguir contradiciéndola, pero no pude encontrar nada que la desmintiera porque sabía que tenía razón. -Me imaginaba que no podrías contradecirme –se puso de pie y se dirigió a la salida– me avisas la fecha de la boda. Quiera o no, tengo que invitar al director para asegurar un trato cordial a tu ancianito. Y como regalo de bodas, seguiré pagando tu colegiatura. El director prometió acomodar tus horarios para que lleves tu embarazo lo más tranquila posible e hizo la misma promesa con el tiempo de trabajo de tu conserje –se río– dijo que ese viejito es un excelente ser humano y que trabaja más duro que un hombre joven y que merecía disfrutar sus pocos años de vida al lado de su bella mujer. -Por lo menos hay alguien que sí valora el esfuerzo de un hombre amable y trabajador. -Lo valoraré si logra darte una vida digna. Dicho eso se fue. Por una parte le agradecía su oferta de pagar mis estudios. Era indispensable que yo obtuviera un buen trabajo para mantener a mi bebé, porque el salario de Filomeno apenas nos alcanzaría para los dos. Sin embargo, me molestaba la manera en que me humillaba al burlarse de la edad de Filomeno y lo peor es que mucha gente haría lo mismo cuando se hiciera oficial nuestra unión. Cansada de los acontecimientos del día, preferí no ir a clases y me acosté para dormir un poco, pero ese ...