1. Mario. El hijo de mi amigo


    Fecha: 03/07/2022, Categorías: Gays Autor: Alejandro1987, Fuente: CuentoRelatos

    Estoy preparando mi viaje a Houston. Allá visitaré una industria productora de sustancias químicas para producir poliuretano para aislamiento de refrigeración. Me estoy estudiando bien la ficha técnica de cada producto y la pronunciación correcta en inglés. Es muy importante que el posible proveedor se percate de inmediato que su interlocutor es un experto, aunque realmente no lo sea.
    
    Estoy en eso, dando tiempo a que mi esposa Paula termine el almuerzo y siento una notificación de mensaje de mi Whatsapp. Es mi amigo y compañero de estudios José Mario. Nos saludamos y comentamos algunas boberías. Le digo que estoy un poco complicado, que salgo para Houston al día siguiente, me interrumpe para decirme: te llamo ahora. Entra la llamada y me dice:
    
    –Cojones asere, qué bueno que vas a ir allá. Tú sabes que mi hijo vive allí.
    
    –No Pepe, no lo sabía. Yo lo hacía por Alemania.
    
    –No chico, él se fue para el Yuma hace tres años. No puedes dejar de llamarlo y a ver si puedes verlo. ¿Qué tiempo hace que tú no lo ves?
    
    –Creo que tenía como 20 años.
    
    –Ya él tiene 26. Está trabajando de camionero en una rastra. Maneja por todo Estados Unidos. Está que casi no para pues quiere terminar de pagar el Truck. Me cuenta que no quiere saber de jevitas ni nada. Que lo único que quiere es pinchar y pinchar. Su objetivo es salir adelante para vivir bien.
    
    –Bueno, el chamaco está bien encaminado. No pudiera ser distinto con un padre como tú. La verdad sea dicha.
    
    –Coño, me vas a ...
    ... ruborizar –nos reímos–, la verdad es que nuestro piquete salió muy bueno.
    
    Al día siguiente tomé mi vuelo a Houston. Al salir para buscar un taxi siento que a mis espaldas me dicen:
    
    –Señor, ¿necesita un taxi? –de inmediato reconocí aquella voz. Me viro y allí estaba de pie con sus más de 6 pies el hijo de Pepe.
    
    –Coñooo, qué sorpresa Mayito. ¡Qué alegría me has dado cabrón! Tienes la misma voz de tu padre. –Nos abrazamos muy fuerte y nos besamos.
    
    –¡Alex, estás igualito!
    
    –No seas mentiroso, lo haces para alagarme, que te conozco.
    
    –Tu sí estás hecho un campeón, qué clase de cuerpazo has echado muchacho.
    
    –Se hace lo que se puede. –Sonríe mostrando una deslumbrante dentadura.
    
    –Te veo hasta más lindo.
    
    –Qué me pones colorado, Alex.
    
    Caminamos hasta el estacionamiento, Mayito cree haber parqueado su coche en el piso amarillo que es el tercero. Buscamos pero no lo encuentra. Pulsa el botón de pánico, pero nada.
    
    –¿Tú estás seguro que lo dejaste en este piso?
    
    –Bueno, me parecía que era éste el piso.
    
    –¿Y no anotaste la fila y el número tampoco? ¿Y seguro que era amarillo? ¿Tú no eres daltónico, no?
    
    –No, ¿cómo crees?
    
    –Igualito a alguien que conozco. Qué cierto es ese refrán de que lo que se hereda no se hurta. Eres cagaíto a tu padre. Tan despistado como él. Mira, vamos a subir o bajar, no sé, al piso naranja que se me antoja parecido al amarillo.
    
    –¿Parecido dices tú? –Y se echa a reír.
    
    Nos dirigimos a los ascensores y comprobamos que el naranja ...
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