1. Mario. El hijo de mi amigo


    Fecha: 03/07/2022, Categorías: Gays Autor: Alejandro1987, Fuente: CuentoRelatos

    ... es el piso seis. Subimos y lo marcamos. Cuando abre la puerta, en el lobby hay un cajero para el pago, un dispensador de refrescos y agua mineral, Mayito observa bien y me dice:
    
    –Coño, este piso se parece más. –Sale y presiona el botón del control remoto y enseguida se escucha un Tok Tok y unas luces que flashean.
    
    –Tu ves, remaricón! –Y le doy una buena nalgada.
    
    –Eso me dolió tío coño. ¿Tú eres adivino o me leíste el pensamiento? La verdad que me merezco unas cuantas nalgadas, pero con más cariño. –No digo nada pero me hace ilusión poder darle unas nalgaditas a este pedazo de macho lindo.
    
    Subimos al coche y salimos a la avenida. No hay que pagar pues el parking es libre para la primera hora.
    
    –¿Y cómo sabe el operador que abre la barrera que no te has pasado más de una hora?
    
    -–Muy fácil. Todo es automático. En la caseta que controla la barrera hay un lector de matrícula que chequea la hora de tu entrada y si no ha pasado más de una hora, se abre la barrera y puedes salir.
    
    –¿Y si estás pasado?
    
    -–Tienen que desviar los vehículos que están detrás y tienes que ir al telecajero en el lobby de tu piso, introducir el ticket y pagar el monto adeudado más una penalidad por interrumpir una salida. Cuando pagas ya tú barrera se abrirá automáticamente. Pero todo eso se puede evitar si antes de montar en tu carro introduces el ticket y si no te has pasado de hora, sales y si no, pagas y tienes 10 minutos para salir.
    
    Entretenidos conversando hemos llegado ...
    ... a mi hotel, en el Down Town, en una esquina del estadio Minute Maid de los Astros.
    
    –Te dejo en el lobby y te espero para llevarte y almorzar juntos. ¡Yo invito!
    
    –Mejor te propongo dejar el carro en el estacionamiento del hotel y vamos a almorzar caminando. Y lo de quién invita, ya veremos después.
    
    –¡Ni pinga! No inventes. Ya te dije que yo te invito, y si no me vas a tener que mamar la pingona.
    
    –¡Estás ruino Chama! Nada más estás pensando en que te mamen la pinga. Ni que fuera gran cosa chuparte el pirulí.
    
    –Cuidado puro, que la vida te puede dar sorpresas –se agarra el paquetón con malicia y me lo muestra –aquí sí hay calidad. –Yo me río. –Si bobito, ríete, que el que ríe último ríe mejor. –Me dice.
    
    Me bajo, saco mi maletín del asiento trasero y voy directo a la recepción.
    
    –Buenas tardes. Una reservación a nombre del Sr. Rodríguez.
    
    –Excuse me. Do You have a reservation. –¡Aterricé!
    
    –Sorry. –Muestro mi pasaporte y enseguida localizan la reserva.
    
    Se acerca Mayito, me quita el maletín y caminamos a los ascensores. Subimos hasta el sexto piso.
    
    –¿Ahora sí anotaste el piso, el color y la valla?
    
    –No, no hizo falta. Tiene un solo piso y es beige.
    
    –Menos mal, está hecho para mingos, –llegamos y abro la puerta. Tremenda habitación.
    
    –Esto sí está rico.
    
    –¿Te gusta? –Le pregunto, aunque la respuesta es obvia.
    
    –Aquí sí se pasa bien. Vaya, pa'comer y pa’llevar.
    
    –¿Te refieres a la chupadera de tu pirulí? –Le digo de jodedera pero con ...