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A MI HERMANA LE GUSTAN LOS VIDEOJUEGOS - 2
Fecha: 05/07/2022, Categorías: Incesto Autor: maverick_indalo, Fuente: RelatosEróticos
A MI HERMANA LE GUSTAN LOS VIDEOJUEGOS - 2 Para un fácil seguimiento del hilo de la historia, os recomiendo leer la anterior entrega publicada de “A mi hermana le gustan los videojuegos”. Agradeceré vuestros comentarios y valoraciones. Muchas gracias por leer lo que escribo. Me desperté de una siesta plácida y, al hacerlo, pensé que todo lo sucedido había sido un sueño. Pero bastaron nada más unos segundos para devolverme a la realidad: allí estaba el mando de la videoconsola junto a mi cara y la copiosa corrida, medio seca y pegajosa, esparcida por mi vientre y mi cama. Me puse un poco nervioso pensando en como debía actuar ahora, todo esto era totalmente nuevo para mí, pero claro, como soy un adolescente, mi mente se dispersó rápidamente y recordé que había quedado en la playa con mis amigos y decidí dejar esa reflexión para otro momento; ya tendría tiempo, y además: ¡Estaba de vacaciones! Cogí mi mochila con la toalla y mis trastos de la playa, me puse la primera camiseta que pillé, y salí de mi habitación. Cuando llegué al salón me encontré con María sentada en el sofá, frente a la tele, y a punto estuve de pararme en seco, pero enseguida reaccioné y, sin mirarla, pasé rápidamente por delante de ella, sin mirarla, y me dirigí hacia la puerta de la calle diciéndole: ¡Joder!, -pensé. Cerré la puerta de casa rápidamente, y mientras esperaba el ascensor me di cuenta de lo que me habían afectado sus palabras. Me había ruborizado solo con verla en el salón y sus ...
... palabras me impactaron. Eso era la culpabilidad. Joder, ¡cómo podía estar tan tranquila como si no hubiese pasado nada! Eso me tranquilizaba de alguna forma, porque seguramente, ella parecía no darle la misma importancia que yo, seguramente no volvería a hablar del tema y, por supuesto, no iba a hablar del tema con nadie. Pero de alguna manera, me turbaba mucho ese control de la situación que ella tenía después de lo ocurrido y, sobre todo, que con solo esos pequeños movimientos, conseguía que yo estuviese totalmente nervioso, alterado, y diría que casi en un estado de calentura constante. Si lo pensaba fríamente, en las últimas horas María me había pillado, casi con seguridad, haciéndome una paja mientras la espiaba a través de la pared, posiblemente me había visto masturbarme mirando a nuestra hermanastra Melisa, y habíamos compartido masturbación en mi habitación. María estaba en todas partes, y eso no podía ser una simple casualidad. ¡Demasiado para un chaval de mi edad!, me iba a volver loco. La tarde en la Playa del Postiguet, donde solía quedar con mis amigos, hubiese estado muy bien, si no hubiera sido porque tenía la cabeza en otro sitio y porque la gran cantidad de chicas preciosas, casi desnudas, que circulaban por todas partes, no hacían otra cosa que reafirmar mi calentura y hacerme recordar todo lo vivido durante el día en casa con mi hermana María. Deseaba regresar para verla, pero a la vez me despertaba cierto recelo encontrármela. Cuando el ...