-
Mi padre, nuestro amo (capitulo 1) La iniciación.
Fecha: 08/07/2022, Categorías: Incesto Autor: cleversex, Fuente: RelatosEróticos
... El incumplimiento de cualquiera de los puntos anteriores requerirá el castigo que papá considere idóneo. 12.º Bajo ninguna circunstancia revelareis a nadie lo que papá hace con vosotras: el secreto debe ser total. 13.º Todos los artículos anteriores se resumen en: siempre obedeceréis y el NO, no es una opción. 14.º Este contrato es vitalicio y cualquier cambio en él requiere la autorización de papá. ANEXO TRANSITORIO: Cómo iniciasteis una relación entre vosotras sin pedir permiso a papá, diariamente y durante un mes, recibiréis un castigo de 30 azotes en el trasero y cada semana se aumentara en diez el número. Esta es la lista de normas que papá nos puso delante a mi hermana y a mi cuándo a media tarde regresó a casa del trabajo. Había más apartados de carácter jurídico que nos impresionaron bastante, pero los importantes eran estos. Durante un buen rato, los tres sentados en la mesa del comedor, estuvimos repasando concienzudamente punto por punto todos los apartados de la lista y papá respondió a cualquier duda que pudiéramos tener. —Entonces ¿Ya no hay más dudas? —preguntó finalmente mirándonos a los ojos alternativamente. Las dos negamos con la cabeza—. ¿Estáis de acuerdo en los términos de la relación que vamos a iniciar? —Yo solo quiero lo que tu quieras papi, —dijo mi hermana. —Yo también papá, —corroboré igualmente. —De acuerdo. Vamos a firmar los contratos para que quedéis vinculadas a estás normas, pero ahora mismo estáis incumpliendo ...
... el apartado tercero. Las dos nos inclinamos sobre la lista e inmediatamente nos levantamos y empezamos a desnudarnos. Después puso los contratos delante de nosotras y procedimos a firmar cada una el suyo mientras nos gravaba con una cámara de video después de que cada una leyera en voz alta todos los puntos del contrato. Después recogió los papeles, la tarjeta de memoria con el video, los metió en una carpeta con nuestro nombre y subió a su habitación. Por indicación suya le acompañamos. Íbamos por delante y mientras subíamos la escalera notaba nítidamente la mirada de papá en nuestros traseros. Entramos en su dormitorio dónde reinaba su gran cama de dos metros con dosel, y ante nuestra sorpresa vimos cómo abría una puerta que había escamoteada detrás del gran espejo en el que mama no paraba de mirarse: era una habitación de pánico. De grandes dimensiones, en su interior había una gran caja fuerte de aspecto antiguo dónde papá guardó nuestro contrato. Me fije que en la habitación había un gran sillón, una mesa acolchada, una silla y que de unas vigas de acero que había en el techo colgaban, poleas, argollas y cadenas. En poco tiempo descubrimos que esa habitación del pánico tenía varias utilidades más. —Muy bien. A las nueve a la cama que necesito tiempo para seguir jugando con vosotras y además mañana hay que madrugar. Eso significa que a las ocho de la tarde cenamos. Hasta esa hora estáis libres, pero antes de iros a vuestras habitaciones voy a adornaros un poco, —dijo ...