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Samanta y Nicolás, hermanos y algo más
Fecha: 10/07/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Samanta medía casi un metro ochenta y tenía 22 años, su cabello rubio era largo, sus ojos azules, su nariz pequeña, sus labios gruesos, sus tetas grandes, su culo redondo y respingón, su cintura estrecha y sus caderas anchas. Sería la mujer perfecta si no fuera porque era una narcisista, una narcisista que vivía cómo una reina con papá y mamá, o sea, que no daba un palo al agua. Respecto a los hombres, el deseo que sentían por ella se lo pasaba por el coño. Para Samanta su pareja perfecta era ella misma. Samanta tenía un hermano, se llamaba Nicolás y tenía 19 años, era moreno, de ojos azules, más alto que ella y macizo. Un sábado por la noche que Nicolás regresó de estar con sus amigos y pensando que su hermana aún estaría con sus amigas, fue a su habitación a ver si dejara alguna braga en el cesto de la ropa sucia, ya que Samanta era la musa de sus pajas. Al abrir la puerta vio en la pantalla del ordenador una foto de su hermana desnuda, era una foto de cuerpo entero donde mostraba todo sus encantos. Su hermana estaba sentada de espaldas a él en una silla giratoria con los pies descalzos encima de la mesa del ordenador. No veía si se estaba tocando o si simplemente estaba viendo fotos en las que estaba desnuda. A la primera foto que había visto siguió otra en una posición más atrevida, y otra y otra... En todas estaba arrebatadora, tanto que Nicolás quitó el teléfono móvil del bolsillo y comenzó a hacer un video con las fotos, fotos que después le valdrían para ...
... menearla... El caso fue que no pudo esperar, sacó la polla y empezó a masturbarse mientras en la pantalla del ordenador pasaban fotos y más fotos de su hermana desnuda... Algunas eran pornográficas. Samanta no oyera entrar a su hermano en la habitación, pero al rato olió su desodorante. Bajó los pies de la mesa, giró la silla y lo vio con el teléfono móvil en una mano, con la polla en la otra y exclamó: -¡Nico! El pobre Nicolás tuvo que guardar la polla y se le jodió la paja. Vio que su hermana estaba desnuda, eso quería decir que se estaba masturbando. Nicolás mirando cómo se tapaba las tetas con un brazo y el coño con una mano, le dijo: -Lo siento. Samanta tenía cara de enfadada cuando le dijo: -No esperaba esto de ti. Tuvo que mentirle. -Es que venía a decirte... Lo interrumpió. -No me importa lo que me vinieras a decir. Se llama antes de entrar a la habitación de otra persona, y encima grabaste y te masturbaste... ¡Eso ya es el colmo! -Es que en las fotos te vi tan bella, tan sensual, tan apetecible... El tono de voz de Samanta dejó de ser de reproche. -Ni que fuera una un pastel. -Estás más rica que un pastel, un pastel a tu lado es algo amargo, y hoy... ¿Puedo decirte algo? -¿Qué me quieres decir? -Que así, sin maquillaje y con los labios sin pintar, estás increíblemente hermosa. A Samanta le gustaba que le dieran cera. Cogió la camiseta del piso y se la puso. -Sí, lo cierto es que cuando está sin arreglar es cuando se ve ...