1. Samanta y Nicolás, hermanos y algo más


    Fecha: 10/07/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... del cuello, lo besó, y luego susurrando le dijo:
    
    -Tu diosa se corre para ti, Nico.
    
    Al acabar de correrse se levantó. Por el interior de sus muslos comenzaron a bajar los flujos de su corrida, Nicolás los vio y se los lamió, Samanta le echó la mano a la nuca y le llevó la boca al coño. La lengua de Nicolás al deslizarse por aquella pequeña piscina nadó entre sus jugos, jugos que no pararon de salir de su coño a cada lamida de labios, a cada lamida de clítoris, cada vez que la lengua entraba en su coño... Al rato Nicolás mojó en el coño el dedo pulgar de su mano derecha y se lo metió en el ojete. Follándoselo le lamió el clítoris cada vez más aprisa y Samanta tapando la boca con una mano y con un ligero temblor de piernas se corrió, fue como si de su coño saliese una diminuta catarata.
    
    Cuando acabó de gozar, Nicolás, hizo que se sentara de nuevo en la silla y le puso la polla en los labios. Samanta seguía cachonda, pero chupar una polla, cómo que no iba con ella.
    
    -Puede que vomite si me la metes en boca.
    
    Nicolás no quiso arriesgarse, hizo que se ...
    ... levantara, que se apoyara en el respaldo de la silla, le separó las piernas, la agarró por las tetas y se la clavó hasta las trancas. Le dio caña brava, pero al estilo perro, o sea, caña brava de la salvaje, se la dio para correrse él, pero la que se corrió fue ella y al hacerlo la silla fue a tomar por culo. Si Nicolás no le tapa la boca con una mano y no la agarra con la otra Samanta también se va a tomar por culo con la silla y con el grito que pega se enteran sus padres de la movida. La corrida fue brutal y todo su cuerpo tembló una cosa mala.
    
    Al acabar de correrse y darse la vuelta vio que su hermano seguía empalmado. Le dijo:
    
    -Tengo que ser justa contigo.
    
    Se puso en cuclillas, cogió la polla, le pasó la lengua por el capullo y se lo mamó. No hizo falta que hiciera nada más, ya que Nicolás se corrió cómo un pajarito. El primer chorro lo echó fuera, pero después de conocer su sabor se tragó el resto de la corrida. Cuando se puso en pie, le dijo Nicolás:
    
    -Eres mi ángel de amor, Sam.
    
    -Y tu putita también, Nico, y tu putita también.
    
    Quique. 
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