1. Samanta y Nicolás, hermanos y algo más


    Fecha: 10/07/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... lados y alrededor. Nicolás se puso tan cachondo que fue junto a su hermana y quiso besarla, pero Samanta se creía demasiado importante para dejarse tocar, le dijo:
    
    -No, a mí no me toca nadie.
    
    Nicolás meneando la polla a pocos centímetros de la boca de su hermana, le dijo:
    
    -Cierra los ojos, reina mía.
    
    Samanta pensando que se la quería meter en la boca y le dijo:
    
    -No se te ocurra rozar mis labios con tu polla.
    
    -No lo voy a hacer, aunque creo que para mi polla sería cómo rozar los labios a un ángel.
    
    -No, no sería cómo rozar los labios de un ángel, sería mucho mejor.
    
    Samanta cerró los ojos y Nicolás le chupó la teta izquierda. Abrió los ojos. Su cara no era de enfado.
    
    -Eres un falso. Te dije...
    
    Por su tono de voz supo que quería más.
    
    -Vuelve a cerrar los ojos y disfruta.
    
    -Soy demasiado botín para ti.
    
    -Lo sé, princesa, pero, ¿no podrías cerrar los ojos un poquito?
    
    -Pídemelo por favor.
    
    -Por favor, princesa, cierra los ojos.
    
    Samanta cerró los ojos. Nicolás le lamió los pezones y le mamó las tetas, Samanta le preguntó:
    
    -¿Esto es lo que le haces a tu novia?
    
    Le susurró al oído.
    
    -No tengo novia, tú eres mi inspiración. ¿Quieres que te haga todo lo que te hago en mis fantasías?
    
    Samanta iba a resolver el misterio de la desaparición de sus bragas sucias.
    
    -¿Eres tú el que se lleva mis bragas sucias?
    
    -Soy. ¿Quieres que te haga esas cosas?
    
    -Puedo maginar lo que me haces, y no, no quiero que me hagas nada. No me gusta el ...
    ... trasvase de flujos.
    
    -A mí me encanta comer un coño
    
    -Qué mal suena la palabra coño, suena vulgar.
    
    -¿Te lo como?
    
    -No, no se hizo la miel para la boca del asno.
    
    -Solo una lamidita a ver si te gusta.
    
    -Ni una ni media.
    
    Le volvió a suplicar.
    
    -Por favor, por favor, por favor.
    
    -Vale, pesado, pero solo una lamida.
    
    Se agachó delante de su hermana, le puso las manos en las rodillas, Samanta se abrió de piernas y cuando sintió la lengua lamer su coño mojado, le dijo:
    
    -Ay, ay, ay que me corro, Nico, ay que me corro.
    
    Con media docena de lamidas se corrió cómo una fuente en la boca de su hermano.
    
    Al acabar de correrse Samanta, Nicolás, se puso en pie.
    
    -Levántate que quiero que me folle una diosa.
    
    -¿Diosa? Me siento cómo una puta.
    
    -Pues actúa como tal.
    
    Samanta se levantó, Nicolás ocupó su lugar en la silla giratoria y la invitó a que se sentase sobre su polla erecta. Samanta se sentó y la polla le entró hasta el fondo, apretada, muy apretada.
    
    -Me gusta sentirme así.
    
    -¿Cómo?
    
    -Cómo una puta.
    
    Samanta iba a olvidar su narcisismo un tiempo, durante el cual le comió la boca a su hermano y lo folló cómo una auténtica perra. Tan perra fue que a veces sacaba la polla, le daba las tetas a mamar y después le ponía el coño y el culo en la boca para que se los comiese. Cuando ya estaba buena de ir, se levantó, se dio la vuelta y dándole la espalda lo folló a romper hasta que corriéndose cómo una loca, echó hacia atrás, le puso un brazo alrededor ...