1. Despechada


    Fecha: 16/07/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Thotem, Fuente: CuentoRelatos

    No podía ordenar mis pensamientos, el hijpotua de mi marido me dijo que teníamos que dejarlo, era lo mejor, como si él fuera un puto psicólogo de pago. Veinticinco años con él, dos hijos de por medio. Veinticinco putos años. Claro, yo no poseía carrera universitaria, siempre me lo achacaba, no de forma directa, sino con pequeños reproches. Me sentía como un animal agonizante. Me lo dijo a la una de la madrugada de un lunes, Sara y Marcos estaban en otra ciudad estudiando en la universidad. Se marchó como si tal cosa.
    
    A mis 45 años lo tenía decidido, me mire en el espejo, aunque mis generoso pechos están algo caídos soy lo que dice mi hija una mujer corpórea, con unas nalgas bien ajustadas, sin celulitis, levantadas y redondas, soy de complexión alta — 171 cm — me viene de familia. Soy morena y me dejo media melena por mi cara angulosa y porque me complementa más con las gafas. Aunque esa noche me puse las lentillas y me pinte los labios. Me puse un vestido negro ajustado por encima de las rodillas. Decidí mostrarme descarada y decidí salir desbragada. Iba a por todas.
    
    Cruce media ciudad con el coche, ya eran las 2 de la madrugada de un Lunes. Vi un pequeño garito que aún tenía luz, aparqué enfrente. Me bajé, con taconeo sonoro entré en el establecimiento. El camarero estaba barriendo al mismo tiempo que hablaba con un joven ataviado con un chándal rojo, zapatillas deportivas con suelas grandes, usaba gorra con colores fosforescentes, en su cuello dos collares, dos ...
    ... anillos en ambas manos con sus pulseras correspondientes en la muñeca. El camero cuarentón llevaba delantal, era calvo, con los ojos estrábicos, sin afeitar. Me senté en un taburete de la barra. ¡Ejem!, oí a mis espaldas. Me gire, al mismo tiempo que mi falda había subido.
    
    — Sé que es tarde, pero solo quería una copa, un vodka doble.
    
    — Claro, señora, veo que le va lo fuerte, enseguida se lo sirvo.
    
    Pasó tras la barra mirando al chico que estaba sentado, me sirvió el vodka, se fue a hablar con el chico. En ese momento me ladee de manera que quede perfectamente a la vista de ellos, su posición baja en cuanto a la mía encima del taburete. Cuchichearon entre ellos, pude oír como el chico le decía “la puta no lleva bragas”. Sus miradas hacía mi fueron terribles. Me volví con la mirada clavada en las botellas tras la barra que tenía enfrente. Tras mía note unos pasos ligeros y que la persiana del local se bajaba. Al girarme el chico estaba delante de mi, no era alto, más bien bajito, pero su porte era gallardo y achulado. Se levantó la visera de la gorra y me subió el vestido, quedé sentada en el taburete, notaba mi culo pegado al cojín.
    
    — Mira que eres cerdaca — dijo el chico.
    
    — Voy como me parece — contesté.
    
    Sin más dilación me cogió los tirantes del vestido hasta bajarlos debajo del sostén, después sin desabrochar el sostén me saco los pechos por arriba. El camarero solo miraba. Dio una violenta patada al taburete y quede en el suelo, con los tacones no podía ...
«123»