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De prácticas con Leonardo
Fecha: 17/07/2022, Categorías: Gays Autor: Alejandro1987, Fuente: CuentoRelatos
... ropa y se acostó encima de mí. –Pásame el gel anda – yo lo había dejado a mano en la cabecera, por si acaso. Tomó el frasco y sentándose sobre mis piernas se untó gel en su rabo. –Ábrete bien las nalgas – echó un chorrito de gel directamente en mi ano y me metió un dedo dilatador que me supo a gloria. Suspiré y gemí. –No te adelantes, que ya vas a tener oportunidad de suspirar y gemir, llorar y gritar, todo lo que quieras. –Se agarró el tolete con la mano derecha y me lo puso en el hoyo de entrada de mi culo. Con la otra mano me tenía cogido por la cadera. Me tensionó mientras me empujaba aquel trozo de carne por el recto. Me preparé para sentir tremendo dolor, pero nada, no fue para tanto, aquello entró tan suave y tan placenteramente que ni que fuera su escondite de siempre. –¿Te gusta? –Si, me gusta mucho. –¿No te duele mucho? –No, no me duele. –Ese es el objetivo, esto es para gozar y disfrutar y no para torturar – Me parece estar escuchando a un experto en el tema, mi experiencia me dice que no es más que una mentira piadosa. Aquello fue algo maravilloso. Uno no es adivino, pero si lo hubiera sabido, hace mucho tiempo que me hubiera entregado a Leo. Me estaba dando tremendos culetazos, jadeaba de placer. –¿Quieres que te preñe? –No papi, prefiero ...
... que me la descargues en mi espalda y en las nalgas y me embarres bien. –¿Y cuándo te la vas a tragar toda? –Otro día, no sé. –¿Que no sabes? Eso va a ser mañana mismo. De eso yo me encargo. Ya verás. – Por supuesto que ya supe que al día siguiente me tocaba mamar y tragarme toda la leche que diera mi toro. Sentí un frenético mete y saca de Leo y una descarga de semen dentro de mí culo. En realidad sentí más su morrongona convulsionando dentro de mí. Nos quedamos un rato inmóviles. Él me la sacó y se fue al baño, yo me masturbé sin esperar por él. Tremenda bronca que me echó por hacer eso. –¿Por qué no me esperaste? –Leo estaba serio. –Es que pensé que tú no querías hacer nada más. –Mal pensado, fuiste egoísta. Nuestra relación es cosa de dos, no de uno solo. Ambos tenemos derecho a sentir placer con el otro. –Perdóname Leo, te juro que no va a volver a pasar. –No hay nada que perdonarte Alex, no olvides que amar es no tener que pedir perdón nunca –acto seguido se inclina sobre mí y me besa en la boca, en la comisura de los labios. Siento un temblorcillo en mi cuerpo. Él mete su lengua y siento el dulce sabor de su saliva. –Cuando quieras hacerlo tu solo, me lo dices, igual haré yo. A partir de esa noche loca Leo y yo fuimos una pareja de amantes felices.