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Primera vez infiel. Se entrega sin reservas
Fecha: 19/07/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos
... goce a pleno, comienza a pedir que termine pronto, siente el ano súper dilatado, la cojida salvaje adquiere ribetes épicos, la dominación excita, potencia la calentura, se me “soltó la cadena”, aflora el deseo primario de animal en celo. Ha dejado de luchar, el dolor se va diluyendo en placer, acepta la indicación de su hombre: - Cierra el culito cuando te la entro, abre cuando te la saco. En el fragor del garche, sonó el teléfono, sin sacarla tomé el auricular. – “Señor su turno finaliza en quince minutos”. - Ya lo escuché, qué bueno, tienes que acabar de romperme el culo. - Pero te tengo bien enchufada. Toma!, toma pija!!….. Salgo hasta el límite mismo que la cabeza asoma fuera del esfínter, penetrar a tope. Sus gemidos se enredan con mis jadeos, el momento de la verdad atronó el cuarto, bramido de toro enfurecido salió disparado de mi garganta, la calentura contenida impulsa la eyaculación, bien en el fondo largué todo, todo hasta el último aliento de vida. - Wowww, papi cuanta leche, cómo puedes acabar tanto. Se siente caliente, qué bueno. Me lo rompiste de verdad, quedó latiendo mucho. - Lo siento, latir y me aprieta la pija, se siente divino. - Si, aprovecha, por que no me vas cojer otra vez, me dejaste dolorida. No te salgas aún, quédate encima de mí, te toca consolarme. Se terminan los dos turnos de una sesión épica, disfrutar de una mujer con poco uso y el culo virgen. En el regreso, con algo de pudor, confesó que le gustó y disfrutó ...
... mucho del grosor del miembro, claro que duró hasta que la coloqué en la puertita del ano, ahí todo cambió, el temor al desgarró la invadió, la promesa de solo meter la puntita no la tranquilizó. La penetración fue algo doloroso, el intento por zafar motivó que me pusiera muy loquito, agresivo y dominante. La primera nalgada la asustó, la segunda un poco más, inmovilizar sus piernas y apretar fuertemente sus hombros, hacen el cambio, de pronto el temor troca por el placer de sentirse dominada, sometida. Matrimonio con poco sexo y muchas atenciones, siempre consentida, primera infidelidad con un hombre que conoció unas horas antes, le hacía sentir la autoridad de macho dominante, sodomizada, tratada como una puta vulgar, exacerbó su sentido erótico más obsceno, descubrirse a sí misma, disfrutar del poder masculino del vicio y la lujuria. - Sí, me gustó sentirte, me abriste tanto que me sigue latiendo, tu semen está comenzando a bajar. Te odié y amé, me encantó como me lo rompiste, pero… esto terminó acá, no más en mi cola. Sus palabras fueron mimos al ego masculino, nos despedimos un par de cuadras antes, el beso fue intensamente húmedo, descendió pero antes dejó la última recomendación: - No me llames, yo lo haré o no… no me llames. Había tomado el control, conocía mi flanco débil, el sexo anal, dejó el germen de la duda, creciendo en mi libidinoso pensamiento. En la mañana siguiente recibí su llamado: - Te odio, al movilizar el intestino sentía el dolor de tu ...