-
La vi crecer (Capítulo 4)
Fecha: 23/07/2022, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos
... supuestamente no quería recibirlo. Me fui a mi cuarto, con mucha incertidumbre y con ciertas expectativas. Debía hacer pronto mi próximo movimiento. ¿Qué pasaría si Carmen se enteraba de lo sucedido? Seguramente aprovecharía para echarme como perro. Era la excusa que le estaba faltando para librarse de mí y quedarse con su chongo de turno. Y yo me quedaría sin el pan y sin la torta. No creía que Lelu fuese a delatarme, pero mi mujer podría notar que algo raro sucedía entre nosotros. Eran las dos de la madrugada y no podía pegar ojo. Varias veces estuve a punto de mandarle un mensaje a mi hijastra, pero me contuve. No debía actuar como un acosador. Debía jugar bien mis cartas. Tuve una erección. Me masturbé una, dos, tres veces pensando en ella. Pero aun así no pude conciliar el sueño. Me di una ducha. Me dio sed, así que fui a la cocina a tomar algo. Me sorprendió ver la luz encendida. Me pareció oír algún ruido. ¿Lelu estaba despierta? Pensé que quizá lo mejor sería dejarla en paz. No sería inteligente importunarla habiendo pasado tan poco tiempo desde nuestro incidente. Sin embargo, no me terminé de decidir a hacerlo. Así que simplemente entré a la cocina, con la persistente sensación de que era una mala idea. La imagen que presencié en ese momento parecía sacada del paraíso —aunque también podría venir del infierno—. Lelu vestía únicamente un bikini blanco de encaje. Estaba sentada en una pequeña silla, en una posición tal que la mayor parte de sus ...
... glúteos no estaban apoyados sobre la silla, sino que se encontraban perfectamente a la vista. Su torso estaba inclinado hacia adelante. Su pelo suelto, corrido a un costado del hombro. Se dio vuelta y me miró. Una mano estaba apoyada en su cabeza, en un gesto que podría parecer de hastío. Sin embargo, la expresión de su rostro no era fácil de descifrar. Lelu no se movió, se quedó en esa pose durante incontables segundos. Por un momento pensé que se quedaba así sólo para provocarme. Pero luego vi que, en una esquina, sobre otra silla, estaba el celular. La cámara apuntaba a ella. Se escuchó el sonido proveniente del aparato. Lelu había programado la cámara, y la cuenta regresiva llegaba a su fin. Me ignoró y miró a la cámara, la cual disparó el flash cuatro o cinco veces. —Ya me voy a dormir —susurró. Se bajó de la silla. Yo me acerqué a ella. La agarré de la cintura. Aún me daba la espalda. —¿Qué querés Eze? —preguntó. La abracé por detrás. Mi pelvis se apoyó en sus carnosas nalgas. La agarré del mentón e hice girar su rostro. Nos miramos en silencio. Ella acercó sus labios. Yo recibí el beso. La lengua de Lelu empezó a moverse hábilmente en mi boca. Apreté mi cuerpo al suyo. Sus glúteos sintieron el endurecimiento de mi miembro. Mis dedos se movieron, disfrutando de cada fibra de su cuerpo, hasta que llegué a sus pechos, a los cuales me aferré con locura. Los masajeé, con violencia, mientras nos seguíamos comiendo la boca. De repente, sentí cómo Lelu se las ...