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Un yerno egipcio
Fecha: 27/07/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Un diplomático es aquel hombre que siempre se acuerda del cumpleaños de su mujer, pero nunca de su edad’’. Frost, Robert (1874-1963) Poeta estadounidense. Doña Carolina hacía ya muchísimos años que no iba a la playa, ya que no recordaba ni cuando fue la última vez. Desde que enviudó, su tiempo lo pasaba entre las lecturas de historia que a ella le encantaban y las películas, que podían ver en el canal satélite, aunque fuesen en idiomas que no entendía. Si de cuando en cuando daban alguna cargada de erotismo entonces si recordaba que en medio de sus piernas tenía un puntito que contentar. Tal como iban pasando los años más notaba que le hacía falta un buen revolcón, que la vida se le iba acortando. Y que de ella bien poco había sacado, durante largos años los pasó cuidando tanto a los familiares de su difunto marido como a su madre que le vivió hasta los 102 años. Después aquella casa se convirtió en un silencio total. Le faltaban pocos días para cumplir 57 años cuando la única hija que tuvo la llamó por teléfono para decirle que estaba preparando un viaje a España y que durante 20 días estarían juntas, añadiendo que no vendría sola, sino acompañada por su novio, y que este tenía muchos deseos de conocer el país, y también de conocerla a ella. Solo tres días después llegaron la hija y su novio desde Australia. Doña Carolina, cuando conoció a la pareja de su hija, sin saber el porqué, se sintió atraída por aquel ejemplar, que transmitía unas extrañas sensaciones de ...
... sensualidad desbordante, de ser posesivo, y en extremo lujurioso. Este dijo, en un castellano dificultoso que se llamaba Okalan y que era egipcio. Sus modales eran los de un señor, pero su mirada era la de un depredador. Cuando llevaban menos de una semana en casa de doña Carolina, a Carol, la hija, le llegó una llamada al teléfono en que se le pedía que cogiese el próximo vuelo para volver a Sídney, que la empresa donde trabajaba, tenía un grave problema que era necesaria su presencia allá sin falta. - Tú quédate aquí con mamá, yo tan pronto pueda volveré, no es necesario que rompas las vacaciones por mí. - Yerno, una cosa que me gustaría hacer desde hace mucho tiempo es ir a la playa, y si te parece bien nos vamos los dos que en menos de una hora podemos estar allí. - Si es su deseo, vamos a la playa Sra. Carolina. - le contestó este con su cultural acento de voz y medias palabras. - Cuando llegaron a la playa ya era la 1 de la tarde de un día laborable con apenas bañistas y estos quedaban muy apartados. - Ahora tendrás que volverte, para ponerme el bañador, querido yerno. ¡Pero no te vuelvas! - No la miraré, estese tranquila. Aquel yerno que sabía más latín que el papa de Roma en vez de girarse se puso delante de sus ojos. Ella que se dio cuenta le regaño como si fuese su hijo. - ¿No habrás sido capaz de espiarme? - le dijo sin demasiada convicción. - No la he espiado suegra, pero me he quedado con las ganas. - le dijo sonriéndola. - Con ...