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Un yerno egipcio
Fecha: 27/07/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... hasta que logro meter sus dedos entre el bañador y su piel para entrarle dentro como si fuese un príapo. Mientras continuaban con aquel encendido beso, el yerno los fue moviendo en una entrada y salida como si quisiera que le llegasen a fondo. Al no tener a ningún bañista a la vista, continuaron dentro del agua gozando como dos animales en plena naturaleza. El placer de lo prohibido no tenía límites. Doña Carolina, perdió el norte, se entregó a aquel garañón con las ansias de una adolescente, sin prejuicios sé ninguna clase, con aquel yerno estaba conociendo sensaciones nunca antes sentidas, voces que la encendieron como una yesca, deseos, que inconscientemente no terminasen nunca aunque llegasen otros bañistas cerca. Cuando llegó al orgasmo no pudo contener el gritar como un simio en plena selva. Su semental, no se quedó atrás, rugiendo como un felino en disputa por una pieza. Una hora más tarde llegaban a casa y doña Carolina cerrando la puerta a sus espaldas se llevó al fogoso yerno a su habitación. Ambos, sin intercambiar palabra y precipitadamente se despojaron de las ropas y tal como vinieron al mundo, se lanzaron a un sesenta y nueve con las ansias de mentes perturbadas, mientras ella se le comía los testículos y su siniestro príapo, el yerno le refrescaba la lengua en su clítoris, mientras con el dedo de su mano derecha se la metía en el ano. Los resoplidos que daban, parecían dos caballos en su fina de carrera desbocados. En la posición que estaban quedaron ...
... dormidos tras aquel titánico esfuerzo de lujuria descontrolada. El orgasmo fue la apoteosis final. Al despertar, doña Carolina continuo con aquel sueño hecho realidad, el grueso príapo del yerno que le llamaba a boca lo fue saboreando como si no pudiese convencerse de que era para ella. Cuando ya lo tuvo otra vez duro como una maza de mortero, se subió encima y se lo clavo en el chocho. - ¡No pares yerno, no pares, quiero sentirte dentro de mí, hazme gozar como una zorra! El yerno, cogiéndola de los 2 poderosos muslos la fue moviendo adelante y atrás suavemente para ir aumentando la cadencia progresivamente. A medida que ella le respondía a aquel envite con todas sus ansias de hembra lujuriosa. - Métemela más adentro, métemela más! - le rugía presa de un frenesí desconocido hasta entonces. El yerno, al notar que ella estaba lanzada para un cercano desenlace le empezó a dar palmetazos en el muslo con su mano izquierda mientras que con su derecha le metía el dedo en el ano tan profundamente como le entro. Cuando el orgasmo estaba por llegar, la suegra, con palabras entrecortadas, le fue repitiendo. - ¡Hazme un bebe! ¡Meteme toda tu leche! ¡Hazme un bebe! - ¡Toma zorra! ¡Toma toda mi leche caliente para quedarte preñada! ¡Asi... así… tómala…! Esta vez, la lujuriosa suegra se quedó inerte encima del yerno sin dejar que se le escapase su aun duro príapo, mientras ronroneaba como una gata satisfecha. Esta vez el reposo duro un poco más, pero igual que ...