1. Mi primer encuentro con una mujer casada


    Fecha: 27/07/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... estaba gustando y yo estaba a punto de correrme en su boca cuando paró.
    
    Se levantó y empezamos a besarnos de nuevo mientras yo le metía la mano en la braguita. Tenía poco pelo y bien arreglado, pero sobre todo estaba mojada. Chorreando. Nos tiramos en la cama mientras yo jugaba con mis dedos dentro de ella. Cerraba los ojos y jadeaba una y otra vez, quería que la follara y yo le daba a probar sus jugos metiéndole los dedos en la boca para que me los limpiara, cosa que hacía sin rechistar.
    
    Bajé recorriendo su torso hasta las caderas y hundí mi cabeza entre sus piernas. Le lamía de arriba a abajo una vez, y otra vez, y otra vez... No quería dejar de comerle, tenía un coño muy sabroso y era todo para mi. Mientras movía mi lengua le metía dos dedos dentro y los movía tan rápido como podía. Estaba a punto de explotar cuando paré.
    
    Ella entendió perfectamente lo que quería, así que se dio la vuelta y se puso a cuatro patas. Ahí lo tenía, delante de mi. Ese culo que había imaginado tantas veces. María lo acercó a mi, me cogió la polla y se la metió en el coño mientras empezaba a bombear. Yo no tardé en reaccionar, la cogí por las caderas y empecé a chocar una y otra vez contra ella. Oía mis huevo rebotar contra su culo y eso me ponía aún más cachondo. Ella gemía y me pedía más y más. Mojé mi pulgar en su flujo y se lo introduje en el ano mientras no paraba de follarla. Una y otra vez. Sin parar y con todas mis fuerzas. Le chupaba y le besaba la espalda sin parar mientras ella pedía que la follara y me decía:
    
    - Vamos, lléname el coño de tu leche.
    
    No pude más y con un grito de placer me corrí dentro de ella. Al sentir mi semen en su interior ella hizo lo mismo y se corrió entre espasmos y jadeos.
    
    Nos quedamos allí tirados un buen rato, exhaustos y sin decir nada. Luego ella se levantó, se vistió y se fue sin decir nada.
    
    Había sido el primero de nuestros muchos encuentros.
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