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El grillo
Fecha: 27/07/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Mi nombre es Socorro y tengo 36 años, soy morena, delgada, mi cabello es negro y corto, tengo buenas tetas, buen culo, soy ancha de caderas y medianamente hermosa. Nací en un pueblo en el seno de una familia humilde. Yo era honrada, fiel y abnegada esposa, pero a los 26 años por complacer a mi marido, que era, y es, un abogado libertino, probé las mieles del vicio. En mi caso esas mieles las encontré por vez primera en el coño de una mujer haciendo un trio. Beatriz, era la hija de una hermana de mi marido y también nuestra ahijada. Estudiaba en un internado suizo y estaba de vacaciones. Los padres se fueran el fin de semana a París, y la habían dejado a nuestro cargo. Beatriz y yo estábamos echadas sobre dos toallas en el césped y al lado de la piscina, Beatriz estaba sin la parte de arriba de su bikini azul, luciendo sus tetas blancas, unas tetas medianas, puntiagudas, con areolas rosadas y pezones gorditos. Tenía las piernas largas y delgadas, el culo redondito y sus caderas eran perfectas. Le pregunté: -¿Hay algún chico especial en tu vida? -No, madrina. -¿Y chica? -Chica, sí, una. Lo pasamos bien juntas. Se me empezaron a hacer agua la boca y el coño. -¿Jugáis juntas? -Sí. -¿Qué clase de juegos? -A muchos y muy variados. -Dime uno. -Te diré dos, la oca y el parchís. Me llevé un chasco. Pensaba que me estaba hablando de juegos de sexo y me hablaba de juegos de mesa. Pero no me rendí, era demasiado valioso el tesoro cómo para ...
... no seguir al ataque. Le pregunté: -¿Qué sabes del sexo? -Que no se debe hablar de él. -¿Aún eres virgen? -La duda ofende. Nunca había comido un coñito virgen. Comencé a enredarla. -Hace unos años yo era tan inocente cómo tú. Aunque yo era una chica de pueblo, una chica de pueblo inocente, pero me hicieron algo que acabó con mi inocencia. -¿Qué le hicieron? -Un viejo me cogió un pezón con dos dedos, y frotándolo por los dos lados, dijo: "Gri, gri, gri..." Beatriz se puso de lado, me miró y me preguntó: -¿Era el tonto del pueblo? -No, es que el pueblo metían una paja en los agujeros que hacían los grillos, le hacían cosquillas con ella haciendo ese ruido y el grillo salía. -¿Quería quitar un grillo de tu teta? -Quería que asomara la cabeza. A Beatriz le entró la risa. -¡Era tonto! ¿Qué hizo al ver que no la asomaba? -La asomó, asomó la cabecita. Beatriz no se creía una palabra. -De la cabecita estás usted muy mal, madrina. Saldría del agujero de la tierra al sentir el "gri, gri, gri." -No, asomó la cabeza. -No la creo. Además, si eras tan decente... ¿Cómo consiguió el viejo que le dejara jugar con un pezón? Seguí al ataque, pero de otro modo, le dije: -Ya es hora de que volvamos para casa. -Eso es porque la he pillado. No había grillo. Sabía que me diría algo así. Era corderita fácil de llevar al redil. -Pillar nos pilló el viejo a una amiga y a mí, nos pilló besándonos. Beatriz era curiosa por ...