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El grillo
Fecha: 27/07/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... naturaleza. -¿Le gustan las mujeres? -Desde muy joven. -¿Y usted era la inocente? -¿Quieres que te cuente lo que pasó o hablamos de lo que tú consideras inocencia? -Cuente, cuente lo que pasó. -Pues bien. Al ver que el viejo nos había pillado mi amiga salió corriendo. Yo no pude salir corriendo porque estaba cuidando nuestro rebaño de ovejas. El viejo era delgado y bajito, tenía más de setenta años y llevaba una boina negra en la cabeza. Se sentó a mi lado y me dijo: -"Enséñame las tetas si no quieres que me vaya de la lengua." -No me quedó más remedio que abrir la blusa, abrir el sujetador y enseñarle las tetas. El viejo, sin tocarlas, chupo una, chupó la otra, y me dijo: -Ahora le voy a quitar la cabeza al grillo. -Estoy intrigadísima. Siga. -Mejor te lo hago para que sepas cómo ocurrió. Si no me reprendía ya la tenía. Le chupé una teta. Beatriz sin apartar la teta de su boca, me dijo: -Usted lo que quieres es excitarme, madrina. -Por mí lo dejamos así. -No, siga, siga, a ver cómo hace el grillo para asomar la cabeza. Le cogí el pezón de la teta derecha y lo froté por los lados con las yemas de los dedos pulgar e índice mientras le cantaba: -Gri, gri, gri... Beatriz, visiblemente nerviosa, me dijo: -¡Está muy loca, madrina! Después de ese pezón le froté el otro. Me dijo: -Está haciendo cosas malas conmigo -Solo le estoy sacando la cabeza al grillo cómo me lo sacó el viejo a mí. Mi mano derecha se ...
... metió dentro de la braga del bikini y frotando el capuchón del clítoris, y canté: -Grí, gri, gri... Cerró los ojos y musitó: -Me está haciendo cosas prohibidas. Seguí frotando pero ya sin cantar. -¿Te gusta que te las haga? -Sí, pero son cosas malas. -No, son cosas buenas. -Mentirosa. -¿Paro? -No. Me gusta mucho. El glande salió del capuchón. -¿Ya sacó la cabecita el grillo? Beatriz seguía con los ojos cerrados. -Sí, está fuera. Froté el capuchón del clítoris al mismo tiempo que frotaba el pezón derecho. Beatriz comenzó a gemir. Le di un pico. Entreabrió la boca y le metí la lengua dentro. No movió la suya hasta que mi lengua se la lamió, después la movió tímidamente para acariciar la mía y nos acabamos besando largamente. Su boca era tan fresca que mojé mis bragas. Abrí más las piernas. Le cogí la mano y se la llevé a mi coño, le separé dos dedos y se los metí dentro y cogiendo su mano hice que los metiera. Oí un dulce gemido mientras sus dedos iban entrando dentro de mi coño, luego agarrando su mano con mi mano hice que los metiera y los sacara. Después dejé de besarla, la miré. Tenía la cara colorada cómo un tomate maduro y los ojos cerrados. Le puse la lengua en los labios, Beatriz me la chupó y después me dijo: -¡Tengo una polución, madrina! Froté su mano contra mi clítoris mientras los dedos entraban y salían del coño y me corrí con ella. Al acabar de corrernos con una sonrisa de oreja a oreja y cabizbaja, me ...